Vidal unplugged: Penta es el brazo financiero de la UDI, este partido todavía cosecha de la dictadura y Piñera es candidato porque no requiere raspados de olla

De entradita el ex secretario de Estado Francisco Vidal aclara que no es “candidato a ministro”, aunque reconoce que se le “trapica la lengua” por dar vocerías como las que entregaba en la administración de Michelle Bachelet.

Es que los tiempos están para comentar, analizar y discutir respecto al tema que marcará el 2015 y las próximas campañas electorales: el caso Penta.

En conversación con Cambio21, el militante PPD y director de BancoEstado se refirió a los efectos políticos que generará el desenlace de este escándalo, tanto para la UDI, el principal protagonista, como para los demás partidos.

Por lo pronto, el profesor de historia sigue con atención las alternativas del juicio y también se da tiempo para hablar de la Nueva Mayoría y del cambio de gabinete que, en su opinión, debiera ser “en febrero o marzo”, como asimismo del apoyo que la ciudadanía le sigue entregando a la Presidenta Michelle Bachelet.

Sobre el futuro del ex mandatario Sebastián Piñera, Vidal cree que es el único rostro de derecha “en serio” que puede ser candidato en 2017. Mal que mal no necesita “raspados de olla” para financiar su posible repostulación.

HECHOS Y CONDUCTAS

– ¿Qué elementos le entregó el caso Penta a la política chilena?
– Varios. Primero, el aumento del desprestigio. La gente y la ciudadanía no militante y no activa en política ven el caso Penta como la confirmación de que la política y los políticos son una manga de sinvergüenzas. Y este impacto se produce sobre la base de una ya pésima evaluación. Todas las encuestas colocan a los partidos en el último lugar de confianza y credibilidad. Segundo, está la relación entre el dinero y la política y, particularmente, entre la derecha, el dinero y la política. Penta constata lo que todo el mundo sabía, que era el brazo financiero de la UDI y comprueba la imperiosa necesidad de cortar el vínculo que no se pudo romper definitivamente en 2003.

– ¿Qué quedó pendiente?
– Nuestra propuesta en 2003 como Gobierno era financiamiento estatal, límite a las campañas y que no existiera donación privada de empresas. La UDI exigió para el acuerdo que las empresas donaran y ahora uno entiende por qué: en la última elección parlamentaria el 65% de las donaciones de las empresas fue para la derecha y 1/3 para la Nueva Mayoría. Y de los 2/3 de las donaciones para la derecha, a su vez, 2/3 de esos 2/3 fueron para la UDI.

– ¿Cómo se retoma la confianza ciudadana después de este desastre?
– Con hechos y conductas, lo que dice relación con el proyecto de ley que presentó el Gobierno sobre financiamiento electoral. Y esto es prohibir y que nunca más haya dinero y empresas políticas. Ahora, como lo que pasó con Penta no tiene que ver con la ley electoral, se deben establecer sanciones enérgicas. Y es que el candidato que comete irregularidades en el financiamiento de su campaña, si es que gana, pierde el cargo, y si pierde, devuelve la plata.

– Si era un secreto a voces que Penta financiaba a la UDI, ¿por qué se tardó tanto en investigar este asunto?
– Porque es parte de un proceso. Antes del 2003 no había nada de nada. Todo era negro. Pero después de 2003 y del Mop-Gate y caso Coimas se llega a un acuerdo. Han pasado 12 años y significa que hay que hacer un nuevo acuerdo para ajustar los hoyos que dejó el primer acuerdo. Hoy día hay una abrumadora mayoría que está a favor de que las empresas no donen, incluso la derecha. Es decir, este es el momento.

– ¿Acuerdo político o redactar una ley fuerte no más?
– Una ley fuerte y yo espero que la UDI, que tiene una posibilidad de reconciliarse, apoye la ley.

– Pero el diputado Gustavo Hasbún señaló que la UDI no debe dar ninguna señal de perdón o disculpas…
– Hasbún es Hasbún. Le tengo cariño porque fue mi alumno, pero es una especie de fundamentalista no más.

CUÁNTOS PARES SON TRES MOSCAS

– No es la primera vez que se habla de la crisis terminal de la UDI. Pasó con el caso Spiniak y ahora con Penta. ¿Este es el momento más complejo para este partido?
– La UDI tiene en este minuto su peor derrota estratégica, pero no tiene que ver con Penta solamente. Y hago la siguiente imagen. Se le acabó su brazo financiero: Penta; se le acabó el brazo religioso: Karadima y O´Reilly; se le acabó el brazo armado: no hay generales o almirantes de candidatos a senadores, y se le va a acabar la trinchera electoral: el fin del binominal. Entonces, es el principal partido de Chile, pero no tiene liderazgo. Piñera no es de la UDI, tampoco Allamand u Ossandón. A lo más podría ser Matthei.

– Se teoriza que la UDI es un partido grande porque tiene los recursos para sus campañas. ¿Con menos dinero pueden sostener ideas?
– Sus ideas las tienen clarísimas. Son neoliberales en lo económico, conservadores en lo cultural y valórico y herederos de la dictadura. Recuerda que la UDI fue el partido de Pinochet. Alguien me dirá que se crearon el ´83. Bueno, antes era el gremialismo, la Feuc y Jaime Guzmán. Parte importante de los parlamentarios de la UDI de los últimos 25 años empezaron el trabajo siendo alcaldes designados o funcionarios de Gobierno de Pinochet. La UDI todavía cosecha de lo que fue la dictadura.

– ¿Y qué pasa con la parafernalia que se invierte en las campañas?
– Cualquier ajuste hacia abajo en las campañas, donde se reemplace el financiamiento privado por uno público o anónimo con cuotas muy bajas de monto, hace que disminuya la ventaja del dinero. Obvio. Ahí veremos cuántos pares son tres moscas.

– Ante esa pugna de ideas, ¿qué podría aportar la UDI? Se insiste con que estamos en un nuevo Chile.
– La UDI aporta la visión de un cuarto de los chilenos que son irremediablemente de derecha. Ellos aportan coherencia, porque es un partido muy ordenado. Y para los acuerdos, la UDI es mucho mejor que RN. Mi experiencia con la UDI es que si llegabas a un acuerdo con Longueira, ese acuerdo se cumplía. A diferencia con RN, que tenías que hablar uno por uno, porque son más diversos.

LA VERGÜENZA DE SER MILLONARIO

– ¿Usted cree que el ciudadano de a pie está enterado de lo que pasa con Penta?
– Sí, porque tiene su dimensión de escandalillo. A la gente le gusta ver a los poderosos en los tribunales. Además, mira a los procesados, que es una cosa caricaturesca: Délano, Lavín, Irarrázaval, Tocornal, Bombal y Wagner. Pura clase media y UDI popular (ríe). Entonces, también tiene una cosa sabrosa desde el punto de vista de la gente que en Chile, frente a una elite a la que le tiene desconfianza, cuando la ve complicada aunque sea a una parte de ella, saca el aire.

– ¿Es cierto que todos los partidos y el sistema institucional está en riesgo? ¿Qué viene ahora?
– Se repite lo mismo que pasó el 2003. Este sería como el capítulo dos. El 2003 algunos exageraron al decir que colapsaba el sistema, pero no colapsó. Es más, se avanzó, y ahora hay que avanzar más. Lo que pasa es que los avances democratizadores, incluyendo el financiamiento, disminuye la ventaja de los poderosos de siempre. Pero eso pasa desde el sufragio universal. Cuando votaba el 1% de los chilenos la derecha ganaba lejos. Y cuando llegó a votar el 70% la derecha perdió.

– De acuerdo, ¿pero será capítulo dos y final o en diez años más veremos el capítulo tres?
– Después habrá que ver otras cosas. Por ahora es bueno el proyecto de ley de Bachelet, porque hay un área que nunca se ha tocado, que es el financiamiento de los partidos en cuanto a su actividad diaria, el que también depende de las empresas. Con las cotizaciones de los militantes no alcanza. Te doy mi ejemplo personal. Yo he ocupado todos los cargos que hay en el PPD, salvo el de presidente. Muchos me han preguntado por qué no soy presidente. Y yo digo con qué pago el gas. En Chile para ser presidente de partido hay que ser parlamentario o millonario.

– ¿Y esos términos son sinónimos?
– Sí. Todos los que ganan más de 6 millones de pesos constituyen el 0,3% de los constituyentes. Son 28 mil personas que, además, están afectos a la tasa máxima de impuestos, que es del 40%, pero que ahora bajó el 35%. Entonces, todo parlamentario y ministro, lo digo porque fui, somos parte del 1% más rico de Chile.

– Es un honor me imagino…
– No, ¡es una vergüenza!

ESPERANDO LA COSECHA

– ¿Es candidato a ser ministro?
– No. O sea, nadie sabe. Sólo hay especulaciones.

– ¿De todas maneras algo se intuye o no?
– Ah no, sí, uno está siempre en el circuito, pero eso depende de tantas cosas. Además, yo ya fui cuatro veces.

– ¿Echa de menos dar una vocería ahora que está tan candente el ambiente político?

– Claro, la lengua se me trapica, pero estos no son temas personales. Son colectivos y políticos. Pero fíjate que Álvaro Elizalde lo hace cada día mejor.

– ¿Cuándo debería ser el cambio de gabinete?
– No veo por dónde en enero y por una cuestión de la política. La Presidenta y el Gobierno se colocaron una meta para el 31 de enero, que son las leyes aprobadas y varios proyectos ingresados. Por lo que no se ocurre hacer una evaluación antes de llegar a la meta. Si es que hay, lo veo en febrero o en marzo.

– ¿Se está esperando el resultado de la elección interna de la DC y el PS antes de hacer el ajuste?
– Es importante, porque tiene que ver con el estilo de conducción. En el caso de los socialistas, tienen dos alternativas, Escalona y Allende, que van a ser muy leales con la Presidenta, pero hay matices entre ellos. En la DC está Pizarro, Hormazábal, Gutenberg Martínez. Pero más allá de las direcciones que asuman, no hay ningún partido o dirigentes de la Nueva Mayoría que tenga alguna posibilidad de suicidio. Y el suicidio es salirse del Gobierno y de la coalición.

– ¿Hacia qué lado hay que orientar el cambio de gabinete?
– Siempre político y en puntos más de estrategia. Mi impresión es que hemos sembrado mucho estructuralmente con las reformas, pero hay que apurar el tranco para que esas reformas se materialicen en la vida cotidiana de los ciudadanos.

– ¿Es un tema comunicacional como se ha dicho hasta la saciedad?
– No. Es de todo. Por ejemplo, la reforma tributaria hasta ahora es puro costo transversalmente, porque a todos les sube el cigarro, el vino y la cerveza. Hay que ver entonces en qué se gastó la plata. Cuando tengamos 20 hospitales, 100 centros de salud familiar, 130 consultorios y 2.000 ambulancias y les lleguen a la ciudadanía ahí cambia todo. Lo mismo que cuando se termine el copago de la reforma educacional y la gente vea recuperar 10, 15, 20, 30 ó 40 lucas mensuales y las disponga para otros gastos y así pueda mandar a los niños al mismo colegio con el mismo cura y el mismo inspector, pero sin pagar. Para qué decir cuando la clase media pueda ingresar a las universidades gratis. Esa será la cosecha.

BACHELET, PIÑERA Y FANTUZZI

– ¿Cómo se lee la bajada de Bachelet en las encuestas?
– El sondeo de Adimark entrega dos cifras poco presentadas: aprobación 40% y reprobación 53% y gobiernistas 46% y opositor 30%. Eso implica que hay gente que se declara gobiernista, pero que evalúa mal el Gobierno. Es decir, hay una base sólida de recuperación.

– ¿Es un llamado a ponerse las pilas?
– Apurar el tranco, o sea, que salga el AVP, que beneficia a 2 millones de chilenos, mandar el aborto terapéutico con las tres causales, sacar la ley Ricarte Soto, acelerar los 2.200 jardines infantiles y las 4.500 salas cunas, etc.

– ¿Da para imaginarse el escenario de 2017 a contar de ahora?
– Me imagino una primaria en la Nueva Mayoría, donde la única duda es si la DC deja competir a Marco Enríquez-Ominami y se rompe el veto. Y en el otro lado… ¡un chiste! El mejor candidato lejos es Piñera, pero él no volvió a militar. ¿Con quién compite Allamand, Ossandón y Espina? Primero entre ellos y después contra Piñera.

– ¿Piñera entra por arriba?
– Obvio, por arriba.

– Y sin problema de recursos además.
– Piñera no necesita raspados de olla.

– Tiene hartas ollas.
– Dispone de Fantuzzi completo (ríe).

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