"Si alguien creía que quedaba algo de Concertación, después de la ley Pesca ya no queda nada"

Por: pulso.cl

Durante una de sus intervenciones en la extensa discusión de la nueva ley de Pesca (que debería finalizar mañana) el senador Jaime Quintana hizo una comparación que no le cayó bien al gobierno, ni menos a sus pares de la Democracia Cristiana: Pinochet tuvo “más conciencia” que aquellos que votaron favorablemente la iniciativa promovida por el gobierno. El presidente del PPD siente que la frágil unidad de la oposición se quebró. Y lo que es peor: lo que quedaba de Concertación simplemente “se diluyó”. Por eso, llegó el momento de las definiciones, de las importantes, de esas que pueden construir -o dilapidar- la construcción de una alternativa de gobierno para el 2013. El legislador por la Araucanía siente que hoy, más que nunca, hay que avanzar en una nueva alianza, de carácter programática y no solo electoral, con todo el arco, incluido el PC, dejando atrás aquello de “exigir credenciales democráticas”.  A pesar que, tras la ruptura en la tramitación de la ley de Pesca, a su juicio “se quebraron las confianzas”.

Tras la votación de la ley de Pesca, el senador Alejandro Navarro habló de una “fractura” de la oposición. Sin embargo, no es la primera vez que sucede en el Senado. ¿Tiene sentido seguir promoviendo una coordinación del bloque?
(Largo suspiro) Hay que asumir que la foto del 28 de octubre, esa que mostraba algo distinto después de la elección municipal, se borró, se desdibujó debido a lo que ocurrió con la ley de Pesca. Era un debate central para el país y nos quebramos en lo esencial.

Entonces, ¿tiene o no tiene sentido seguir coordinándose?
Es que es muy grave lo que ocurrió. Están comprometidos temas económicos, de recursos naturales, no era un tema cualquiera. Y nos quebramos cuando recién comenzaba a vislumbrase un debate programático como oposición. Eso tiene especial gravedad. Lo que me mantiene optimista fue la actitud de unidad del PPD.

En la DC expresaron que el arte de gobernar se expresa a través de mayorías, y que ustedes fueron invitados a participar del acuerdo por ley de Pesca.
Nosotros también intentamos un consenso. En el caso nuestro las conversaciones las llevó Lagos Weber y Tuma, demostrando la unidad del PPD. Los cuatro senadores votaron de una manera. Intentamos hasta en la comisión de Hacienda llegar a un acuerdo que interpretara a la oposición. Sin embargo, sectores mayoritarios de la DC privilegiaron una alianza con el gobierno y no un acuerdo con nosotros. Insistimos en las cuotas, que no constituyeran derecho de propiedad, sin embargo ¡no contamos con sus votos ni siquiera para eso! Por es grave y desdibuja la foto.

Osvaldo Andrade confidenció que le pidió explicaciones a Ignacio Walker por la decisión de su partido en la ley de Pesca. ¿Usted hará lo mismo?
No. La Democracia Cristiana no tiene que darnos explicaciones a nosotros; tiene que dárselas al país. Tenemos diferencias profundas, nos va a costar mucho encontrar puntos de acuerdo o de visión programática. Yo reivindico el debate de ideas, y con todo lo que ocurrió con mayor razón, como PPD, vamos a avanzar en la línea de definiciones. ¿Para qué queremos ser gobierno? ¿Para quebrarnos en debates estratégicos como éste? Aquí cada uno tiene que empezar a mostrar las cartas. Eso sí, quisiera separar de su bancada a la senadora Rincón, figura de la DC con aspiraciones presidenciales y que compartió con nosotros la posición.

Una de sus proyecciones, cuando ganó la presidencia del PPD, fue la construcción de una alianza más amplia, que provocara al mismo tiempo el fin de la Concertación. Más allá de la alianza electoral municipal con el PC, ¿hay algún avance concreto en esa línea?
Si alguien creía que quedaba algo de Concertación, después de la ley de Pesca ya no queda nada. Se terminó por diluir completamente. No tenemos miradas comunes, no tenemos afinidad en temas estratégicos. Queremos volver al gobierno para hacer cambios profundos en el país o para seguir regalando nuestros recursos hidrobiológicos. Hay una fractura profunda al interior de la oposición. Se terminó de diluir lo poco que quedaba, estamos obligados a construir una alianza más amplia, pero va a costar porque se quebraron las confianzas.

Se desprende que no existe plataforma que soporte una candidatura y un eventual gobierno de la oposición, encarnado, por ejemplo, por Bachelet. La tesis que “no existe chasis”.
No hay chasis en la medida en que algunos insistan en reivindicar la Concertación, no hay chasis mientras no avancemos en la voluntad firme de construir una coalición distinta, mayoritaria. Estábamos recién empezando a construir un nuevo referente. Eso cobra hoy más vigencia, es aún más urgente que nunca. Va a costar, pero tenemos que trabajar con todo.

En el Senado se habló de la “pésima señal” que se envió a Nueva York tras la división opositora, a semanas que Bachelet entregue su decisión.
Es una mala señal y una mala noticia. No solo para quienes apoyamos la idea de Bachelet, sino para el conjunto de la oposición. El que ganó fue la industria, fue el gobierno. Es que es tan grave que hasta Pinochet tuvo más conciencia que este gobierno, cuando el año 1985 puso fin al acceso sin límites. Por supuesto que es una mala noticia. Todo lo que avanzamos, lo retrocedimos en una semana.

En la DC volvieron a condicionar la idea de una alianza programática con otras fuerzas, como el PC, mirando las presidenciales y parlamentarias. Algunos dirigentes insisten en el “poder de veto” que ejerce, de cuando en cuando, esa colectividad. ¿Cuál es su opinión?
Una cosa es hacer un pacto por omisión para una elección municipal y otra es reeditar esa forma de alianza para la elección presidencial. ¡Eso no tiene ningún destino! Eso queda pegado con chicle, no aguanta nada. No quiero eso. Eso significa que no tenemos conciencia de para qué queremos llegar a La Moneda. Tenemos que juntarnos las fuerzas que concurrimos al pacto municipal más otras fuerzas, ojalá movimientos sociales. Andar pidiendo credenciales demócratas no tiene ningún sentido.

Tras su Junta Nacional, la DC puso en duda la idea de definir, en primarias, los cupos de la plantilla parlamentaria.
¡Nosotros no vamos a retroceder! Si dijimos que tenemos que hacer primarias dentro de la oposición, y las hicimos para la municipal, no entiendo por qué tenemos que retroceder a la vieja sala oscura llena de humo. Por ningún motivo. No estamos dispuestos en materia de definiciones: primarias parlamentarias, y que esta sea la última elección con el sistema binominal. Y estamos dispuestos a ir a la notaría si es necesario. El objetivo, si realmente queremos cambios profundos, es provocar los doblajes y no los blindajes, y para eso necesitamos duplas competitivas.

¿Se continúa con la idea de “el que tiene mantiene” o competencia total?
Lo que pasa es que, a diferencia de la municipal, vamos a buscar doblajes. El que tiene puede mantener el cupo, pero para nosotros lo ideal es que hagamos primarias para los 60 distritos y las circunscripciones que corresponden en esta elección. Y las dos primeras mayorías son las que compiten. Negociación bajo ninguna circunstancia, es un retroceso y el país no lo entendería.

¿Quedó conforme con el resultado municipal de la oposición?
Fue un buen resultado, crecimos en población gobernada, pero tampoco se trata de hacer una fiesta para tirar cohetes. Lo cierto es que los cuatro partidos bajamos, otros más y otros menos, comparados en términos reales. Por eso que es tan importante la fotografía unitaria, y por eso es que, en esta elección, el valor agregado lo dio el PC. Aunque parezca paradoja.

La DC y el PS sacaron cuentas alegres de los resultados municipales de la oposición. En especial, el resultado de concejales y la comparación con la lista Por un Chile justo. ¿Cuál es su posición? ¿Falló la apuesta de volver a aliarse con el PR y PC?
En absoluto. Sumar al PC fue de las buenas noticias que hubo el 28 de octubre, que el PC haya estado dentro y no fuera. Si hubiese sido distinto la foto sería diametralmente distinta y hubiese sido poco lo que hubiésemos celebrado. Lo novedoso es la foto unitaria con el Partido Comunista adentro.

¿Hay espacio para la construcción de un proyecto de izquierda, alternativo a la Concertación, que incluya al PPD?
Lo que hay es la idea que las fuerzas de la oposición se expresen, y que el centro político, que tiene diferencias con las fuerzas progresistas y de izquierda, represente lo que es su identidad. Y nosotros también tenemos ese mismo derecho. No hay complicación en la medida en que esta alianza descanse en bases sólidas. Esa alianza algunos la dilatan, la demoran, y Bachelet necesita de una nueva coalición. Bachelet no va a gobernar con la Concertación, y quien insista en eso tiene una venda en los ojos. Bachelet necesita una coalición nueva, distinta y amplia. Que miren lo que pasó en Providencia.

¿Hay alguna autocrítica en los primeros meses de su gestión al frente del PPD?  
En los primeros meses faltó dar una mayor consideración a la disidencia interna. Eso se ha ido subsanando  nos llevó a tener un Consejo Nacional con sentido de unidad y una directiva nacional que mostró una colectividad férrea. En el Senado, el PPD votó en ley de Pesca todo unido.

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