Ricardo Lagos Escobar: "Estamos ante el fin de un ciclo político"

Fuente: latercera.com

El ex Presidente Ricardo Lagos se le ve entusiasmado. Apenas abre la puerta de su oficina de su Fundación Democracia y Desarrollo, en Providencia, tras ofrecer algo para tomar y pedirse una taza de té, avanza a su escritorio y toma un fajo gordo de papeles que muestra con orgullo. Es el borrador de un libro que lanzará el próximo 6 de diciembre y que se titula El Chile que se viene. Ideas, miradas, perspectivas y sueños para el 2030. Tras las protestas sociales de los últimos meses, Lagos hizo una nueva versión de un documento que publicó en marzo, sobre los retos que debe asumir el país para el futuro. Pero además, convocó a una veintena de jóvenes profesionales y líderes sociales a escribir sobre educación, economía, Twitter. “Ahí están los futuros líderes. Y no sólo en los partidos”, dice ya instalado en su sofá, donde habló extensamente sobre coyuntura política.

¿Qué opina sobre la forma con que el gobierno se ha involucrado en el conflicto de Anglo American y Codelco?

La ejecutiva máxima de Anglo American, Cynthia Carroll, dijo que ella se debe a los accionistas. Y tiene toda la razón. Pero Codelco también tiene un accionista: Chile. Por lo tanto, las autoridades tienen que involucrarse, porque representan el interés del pueblo chileno. El gobierno no estaría cumpliendo su rol si no actuara con firmeza en este conflicto. Y me parece inadmisible que se diga que no tiene que involucrarse. ¡¿Cómo no lo va a hacer?!

Cynthia Carroll dijo: “Este debate es seguido por inversionistas de todo el mundo”.

Sí, sí, y yo diría que el debate es seguido por inversionistas de todo el mundo con mucho interés, porque el gobierno de Chile se ha ganado un prestigio internacional por lo que somos. En los balances de Anglo American, ¿en cuánto estaba evaluada la opción de compra de Chile? Me dicen que en cero. Nunca pensaron que se iba a ejercer. Y cuando los ejecutivos de las empresas hablaron durante todo 2011, ¿cuántas veces Anglo American le dijo a Codelco que los chilenos no tenían plata para ejercer la opción?

¿Pero hasta dónde conviene escalar en el conflicto? ¿Podría perjudicar la imagen exterior del país el aparecer persiguiendo a una empresa extranjera?

La imagen del país se vería perjudicada si las autoridades chilenas no intervienen. En el extranjero dirían que es un gobierno pusilánime. Y no. ¡¿Qué cosa más clara que esa?!

Siendo usted presidente, en 2002, se estableció la fórmula para determinar el cálculo para valorar la opción de compra de Chile.

Y en el convenio del 2002 se estableció, además, que cinco meses antes de cada año en que Chile puede ejercer la opción de compra, Anglo American debe enviar los antecedentes debidamente auditados para que Chile haga los cálculos correspondientes. Y eso se hizo en agosto de 2011 y se planteó: “Para que usted ejerza su opción del 49%, etcétera, etcétera”. Entonces, la negociación comenzó en agosto, no iba a empezar recién el 1 de enero de 2012. Por lo tanto, ya hace tres meses se había comenzado a conversar sobre un principio elemental de buena fe.

¿Anglo American ha actuado de mala fe?

Anglo American ha actuado de mala fe y, por lo tanto, el gobierno de Chile debe intervenir activamente en este juicio. Tenemos que hacernos respetar.

¿Ha percibido actitudes de matonaje?

Matonaje es presentar hechos consumados. Y el gobierno está ejerciendo su derecho que está consagrado.

¿Espera una postura más dura del Ejecutivo?

El Presidente Piñera está actuando como corresponde en el conflicto con Anglo American y tiene el respaldo de todos nosotros. Y hago un reconocimiento especial a la firmeza del ministro de Hacienda. Cuando a Felipe Larraín le preguntaron si creía que Anglo American pudiera hacer alguna operación para trabar la opción de compra, dijo: “No, no, no, el convenio lo respetan”. Fue una declaración muy firme.

¿Cree que debe acudir el CDE?

Por supuesto, el Consejo de Defensa del Estado está para defender los intereses de Chile. Entonces, si el Consejo amerita que corresponde, en buena hora. Y que a usted lo estén amenazando con ir a un tribunal internacional, no es ningún problema: tenemos plena confianza en nuestros derechos.

En una columna publicada por este diario, usted escribió que es inaceptable transformar una operación comercial en un asunto diplomático.

Pero en el caso chileno, el gobierno es actor, es distinto. Anglo tiene que medir las consecuencias. En 2002 establecimos las normas nítidas de poder ejercer la opción del 49%. Y en el fondo, lo que nos quieren decir es que esa opción no vale nada. Porque era cuestión de vender a un tercero y se acababa. Y hay un tema muy importante, que lo van a ver los tribunales. ¿Dónde la Exxon le vendió a Anglo? ¿Dónde se inscribió? ¿Pasaron las platas por Chile? No, las platas no ingresaron. Y me pregunto, ¿cómo va a ingresar esa inversión de Mitsubishi a Chile, si se llegara a realizar esa operación?

A partir de este caso, ¿es partidario de revisar nuevamente el royalty a las mineras?

El royalty no tiene que ver con esto. Creo que no sería el momento adecuado.

¿Cómo explica las protestas que han marcado este 2011?

Estamos ante el fin de un ciclo político en Chile. El primero se abrió al terminarse la dictadura, con el inicio del gobierno del Presidente Aylwin y durante 20 años tuvo como eje central la superación de la pobreza. Este segundo ciclo, en cambio, debe centrarse en la distribución del ingreso y en empoderar de una mejor manera a los sectores medios. Las cacerolas sonaban más fuerte en la plaza Ñuñoa que en los sectores más populares y modestos de Chile.

¿Por qué la Concertación no se ocupó de esto antes?

Antes, Chile estaba creciendo. Y gobernar consiste en tener una visión del país, hacia dónde voy. Y mi misión era clara: Chile tenía que crecer. Punto. Y porque crecimos disminuyó la pobreza. Ahora, cuando la pobreza es de un 11% tenemos que empezar a colocar la distribución del ingreso en el centro de nuestras políticas.

¿Cree que hay que realizar determinadas reformas para enfrentar esta nueva etapa?

Hay que cambiar el Estado subsidiario, que impide que el Estado entre donde están los privados. A partir de lo que ha ocurrido en el mundo en los últimos años, en que producto de la crisis el mundo ha amenazado con caerse a pedazos, la gente pregunta qué hace la señora Merkel, el señor Sarkozy y el señor Obama. Es decir, qué hace el Estado y cuáles serán sus respuestas políticas. Es necesario debatir, además, si queremos un sistema más presidencial o más parlamentario. Yo pienso que el sistema a la francesa estaría mejor, con un primer ministro y un presidente que tiene el dominio de las relaciones internacionales y de la defensa. Un tercer punto: implementar los plebiscitos vinculantes.

Es una herramienta criticada porque se presta para el populismo y el autoritarismo.

Es lo que le van a decir los cientistas políticos: que la democracia participativa es la predilección de los populistas y dictadores. Sí, yo sé, pero también tenemos que entender que estos nuevos elementos tecnológicos que tenemos a nuestra disposición, Twitter, por ejemplo, nos van a cambiar la forma de cómo hacemos política. Y a ratos eso se nos olvida un poquito. Ahora, no es llegar y hacer consultas ciudadanas todos los días. Además, para que sean vinculantes, tienen que tener un mínimo de participación. En Italia, la Constitución consagra el plebiscito para derogar leyes aprobadas por el Congreso. Y eso también hace que el parlamentario escuche un poco más lo que está pensando la ciudadanía que lo eligió. En ese sentido, también es clave revisar los quórum.

Los quórum protegen los consensos.

Y eso es bueno, pero creo que se ha exagerado, porque para un conjunto significativo de temas se refiere de quórum especiales. Y esto es algo que tiene que ser objeto de una revisión cuidadosa. No estoy diciendo que la mayoría haga lo que quiera. No. Cuando a mí me piden que cambie la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza que la dictadura dictó el 10 de marzo de 1990 y no pude, ese tipo de cosas también produce un distanciamiento con la ciudadanía. Por eso es fundamental pensar también cómo se democratizan los partidos políticos para que estén en consonancia con la gente. Analizar cómo se hacen más transparentes y la forma en que se financian, son temas de una sociedad moderna. De todas estas reformas, sin embargo, hay una urgente: la del binominal y el distritaje. Este nuevo ciclo nos obliga a revisar las leyes políticas.

Usted ha conversado con el Presidente sobre coyuntura y, al parecer, no comparten el diagnóstico y sus recetas.

Por las conversaciones que se han tenido, yo creo que, en general, el gobierno piensa que esta es una protesta que va a pasar. Como alguien me dijo irónicamente: “No, fue una fiesta de los estudiantes. Hasta eligieron una reina”. No se está entendiendo el malestar profundo de la sociedad chilena.

¿Ha visto el cartel pegado en el frontis de la casa central de la Universidad de Chile, donde hay una imagen suya y de la ex Presidenta Bachelet con la frase ‘Dónde están’?

Pienso que ellos no han leído lo que yo escribo nomás. Desgraciadamente. Porque si lo hubiesen visto sería distinto. Porque yo me he pronunciado sobre el tema, no me he quedado callado. Pero a lo mejor, como están tan preocupados en la toma no han tenido tiempo y por eso está ese cartel. Es parte de la libertad. Ahora, que los muchachos tienen toda la razón en decir: “Miren, no me hablen del pasado”. Por supuesto que sí.

Cuando habló con el Presidente, ¿notó su compromiso de cambiar el binominal?

No lo vi muy decidido al Presidente con la idea de cambiar el binominal. Lo que vi fue una disposición a señalar: “Conversemos el tema”. Y yo, créame, me cansé de conversar el tema. En un momento se me preguntó: “Usted, como ex presidente, ¿está dispuesto a negociar?”. Yo dije: “Sí, señor. Pero yo les quiero aclarar que estoy dispuesto a negociar sobre la base de que el binominal se acabó. Lo que vamos a negociar es con qué sistema lo reemplazamos”. Y quiero decirlo muy claro: tampoco quiero reformas cosméticas. ¿Ciento 20 diputados, más 30 que se eligen proporcionalmente? No, señor, porque es un ciclo nuevo. El ciclo anterior terminó.

¿No han sido los propios dirigentes de la Concertación los que en otras ocasiones también han paralizado los avances?

Eso es precisamente lo que hace entonces que la ciudadanía repudie a todos los bloques políticos y que todos estemos en entredicho. Y por ello me parecería tan importante que los cuatro presidentes de partido, con los 60 y tantos diputados y senadores de la Concertación, con una foto en el Congreso Nacional digan: “Estamos disponibles para esto. Nosotros nos hacemos cargo del interés ciudadano”. Pero a mí me gustaría verlos con mayor empuje que el que han demostrado. Y que la ciudadanía tenga claro que seguimos pensando lo mismo que pedíamos hace 23 años. Pero no lo he visto.

¿Ha planteado sus críticas a los partidos de la Concertación?

Yo no quiero andar criticando. Ando en otra. Estoy dando mi opinión nomás. Yo lo que digo es que me hubiera gustado una cosa más firme y que creo que la Concertación ha dejado pasar una oportunidad para reformar el binominal.

¿A qué se refiere?

Entre sus demandas iniciales, los estudiantes plantearon el fin del binominal. Pero una vez que se sentaron en la mesa de negociación tienen que hablar de educación. ¿Qué le va a decir el ministro Felipe Bulnes? No van a decir: “Primero que todo, señor Bulnes, queremos cambiar el sistema electoral”. Pero las otras demandas, ¿quién las toma?

¿Cree que sea el momento? ¿Lo considera apropiado, cuando sigue abierto el conflicto educacional que ya lleva seis meses?

Yo creo que no hay inconveniente en negociar varias cosas simultáneamente. La negociación con el ministro Bulnes es una, las platas con Hacienda otra y las reformas políticas se conversan con quién sea el jefe político del gabinete en La Moneda. Pero ante el país tiene que quedar claro que la Concertación dice no al binominal. Este es el momento, si la ciudadanía quiere ver cómo va a votar en las próximas parlamentarias. O si no, empecemos inmediatamente a hacer los arreglos y a distribuir las cuotas. Ya está el debate, ¿ha visto usted? Tres diputados socialistas están diciendo que no va a haber primarias en el PS…

Plantean que dentro del acuerdo electoral entre el PS y la DC, se negociaron blindajes para garantizar la reelección de parlamentarios como Frei, Escalona y Pizarro.

Yo no quiero entrar a esa pequeña historia, pero es lo que hace que la ciudadanía sienta una lejanía de la política. ¿Cuántos senadores designados ha habido por esa vía? ¿Contra quién compitió el almirante Arancibia? Sí, esas cosas ocurren. En un momento, después de la primaria con el Presidente Frei, él me planteó que le gustaría que en algún lugar de Chile la Democracia Cristiana también vote por mí. “¿Y eso que quiere decir?”, le pregunté yo en ese momento. “Bueno, que sea candidato a senador”, me dijo. Le agradecí, pero no me pareció adecuado, porque lo que estaba implícito era “cerremos una circunscripción senatorial para el señor Ricardo Lagos”. ¿Me entiende? Era un gesto generoso del Presidente Frei, de la DC, pero no me pareció.

¿Usted cree que la Concertación va a volver a La Moneda en 2014?

En política, todo puede cambiar muy rápido, pero hoy día veo que es muy claro que la Concertación va a volver a ser gobierno en 2014. La derecha también piensa que van a perder y, desgraciadamente, se quieren aferrara a los quórum, al binominal, a todas estas cosas. Y no hemos hablado nada de la inscripción automática, que a este paso veo que tampoco está saliendo. Espero que salga, eso ya sería el colmo. Veo trabas y no entiendo por qué. Si Bolivia fue capaz en 72 días de sacar la inscripción automática, no veo por qué Chile no puede.

En la oposición dan por hecho que la ex Presidenta Bachelet irá a la reelección. ¿Usted cree lo mismo?

Sí. Creo que la Presidenta Bachelet será la candidata de la Concertación, porque me parece que los elementos están allí. Veo que todos están muy conformes con que ella sea nuevamente Presidenta, lo que me parece muy bien.

¿Comparte el silencio de la ex Presidenta?

Francois Mitterrand dijo alguna vez que hay que saber administrar los silencios.

¿No es de los que piensa que ella debería pronunciarse sobre coyuntura, como lo pidió el ex ministro Francisco Vidal?

Sin comentarios.

¿Cree que las primarias son necesarias para legitimar a quien sea el candidato de la oposición?

Es un buen sistema y es la fórmula que la ciudadanía pide.

A diferencia de Bachelet, que estaría dispuesta a las primarias, cuando a usted se le propuso ser candidato, en 2008, pidió facultades extraordinarias.

Yo dije que yo no era candidato y punto. Y cuando los partidos me pidieron que reconsiderara mi decisión, dije: “La reconsidero con dos condiciones: el programa y revisar las listas parlamentarias”. Y esto segundo ellos me explicaron que no era posible. Entonces no fui candidato. Y no es que yo me negara a participar en primarias.

¿Usted descarta totalmente repostular a La Moneda?

Todas las cosas tienen su momento, ¿verdad? Y yo ya tuve un momento, lo jugué y está muy bien. Ahora tengo otros roles que cumplir en el país. Si alguien quiere un Lagos, hay Lagos para elegir, ¿verdad?

¿Le gustaría ver al senador Lagos Weber embarcarse en una aventura presidencial?

A todo padre le gusta que a sus hijos les vaya bien. Si él cree que eso es lo que le conviene hacer, que es bueno, que lo haga. ¿Qué quiere que le diga? No será uno quien le dé consejos y menos públicamente, ¿se da cuenta? Salvo que le he sugerido tomar unos cursillos de cueca por ahí, pero nada más. Pero fuera de eso, que creo que los ha tomado y está bailando mucho mejor, esas son cosas que no comentaría por la prensa. Me va a llamar al otro día y me va a decir: “Papá, pero para qué me da consejos por la prensa”. Si nos vemos los fines de semana con un asadito en Caleu, mejor.

Ha aparecido como presidenciable de la Concertación en algunas encuestas.

Me parece muy bien.

¿Cómo debería ser un eventual quinto gobierno de la Concertación? ¿Debería virar a la izquierda?

El próximo gobierno debería tener un oído más grande y eso se va a interpretar como un gobierno más de izquierda, no hay duda, porque deberá trabajar por una sociedad más justa. Y la derecha, como sabemos, quiere mantener el statu quo. Siempre ha habido un sector que piensa que está bien como está y, normalmente, son los que están mejor. Otros, en cambio, dicen: “Podemos estar un poquitito mejor”.

¿Piensa que algún líder de la oposición sea capaz de liderar los movimientos sociales? ¿Sabe que uno de los lemas de los indignados es “ni derecha ni Concertación”?

Por eso es que usted tiene que ganarse el concurso y por eso es tan importante lo que digo respecto de las reformas políticas. Aquí no se trata de decir: “Tienen razón los estudiantes”. No, señor. Se trata de decir lo que nosotros creemos. Y ocurre que lo que nosotros creemos, hace veintitantos años, está en consonancia con lo que ellos están pidiendo respecto de muchas cosas. Y por lo tanto, ¡digámosla! ¡Seamos fieles a lo que hemos planteado hace veintitantos años!

¿Qué opina de la Concertación?

Están haciendo su esfuerzo, han hecho la pega. No es fácil estar en la oposición. Aunque me gustaría que los partidos políticos de la Concertación se ordenen un poquito más.

Carolina Tohá en septiembre dio a conocer un documento en que llamó a crear un referente opositor más amplio. ¿Estuvo de acuerdo con esa propuesta?

Lo que pasó con la educación es un buen ejemplo de eso. Bienvenido sea. Mientras sigan así estamos bien. Un planteamiento claro, nítido y no sólo de la Concertación. Cuando hay ideas, la Concertación puede decir: “Que venga el PC”. El rol del diputado Teillier y de los diputados comunistas, espléndidos. El partido que representa el diputado Aguiló, el senador Navarro, en fin. Como alguien me dijo, creo que esa foto de la oposición está muy bien lograda. Una coalición que tiene como propósito cambiar la sociedad. Y eso mientras más amplio, mejor. Sobre la base de un proyecto común, claro.

Entonces, no comparte las aprensiones actuales de la Democracia Cristiana respecto de abrirse a otros sectores, como el PC.

(Largo silencio). Creo que todo partido tiene derecho a expresar sus puntos de vista.

¿Cree que sus planteamientos son escuchados por los presidentes de los partidos y las cúpulas de la Concertación?

Habría que preguntarles a ellos. Yo cuando los llamo, vienen. Son muy cariñosos conmigo. Me siento como una persona que en un momento dirigió a la Concertación, porque cuando usted es presidente inmediatamente es líder de la coalición. Y estoy contento del resultado electoral del 2004 y qué decir de las elecciones de 2005, ¿verdad? Me acuerdo cuando por ahí por 2001 ó 2002 me reuní con los diputados y les dije que el éxito de un gobierno se mide por quién me va a suceder. Y aquí, dije, va a haber alguien de mi coalición en Cerro Castillo. Me miraron como diciendo, este señor está medio loco.

Desde esa perspectiva, el gobierno de Bachelet no fue exitoso, porque le entregó la banda presidencial a la derecha.

En esa ocasión hubo otros factores. Pero hay que mirar al futuro.

En su libro Recuerdos de la Concertación, el ex senador Carlos Ominami realiza severos juicios a su gobierno.

No he leído el libro de Ominami. A lo mejor lo leo en el verano. Pero no quiero entrar en eso, no vale la pena.

Dice, por ejemplo, que usted dudó mucho antes de decirle ‘no’ a EE.UU. por Irak.

Pregúntele a Bush y a Blair cuál fue mi posición desde un comienzo.

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