Relatos de baquelita

Por René Jofré en La Segunda

Las ideologías, así definidas, iban en retirada o se diseminaban en fragmentos narrativos que definirían el horizonte posterior a la modernidad. Los sujetos escapando de esa prisión del pensamiento, saltaban el muro que bien los cobijaba antes. Esto no es sólo abstracción. Hubo comportamientos precisos, aunque dispares. Antiguos guardianes ideológicos del “paraíso en La Tierra” abrazaban con entusiasmo las “bondades” de un sistema que antes despreciaron. La “falsa conciencia” de ayer se tornaba la verdad de hoy. Otros, capturados por la nostalgia, porfiaban en sus antiguas creencias asidos a los restos del naufragio.

En la fase crepuscular de las ideologías, el nuevo orden aparecía como dado, como natural, no objeto de interrogantes o cuestionamientos. Fue en esa época que Chile entró de lleno en la transición. Una época que se vivió como no ideológica, pero que terminó siendo la más ideológica de todas: la democracia de los acuerdos, con el consenso como factor clave de articulación, fue el texto sobre el cual las fuerzas políticas inscribieron sus programas. La ideología liberal en su versión más ortodoxa fue objeto de correcciones, pero continuó siendo el espejo sobre el cual se reflejaban las decisiones respecto de los sistemas sociales y la aparente neutralidad de las políticas públicas. No había más. La escena final de esa época fue el levantamiento de manos que sellaba un acuerdo transversal en educación.

Sin embargo, en esa misma temática había un intersticio por el cual se colaron conceptos como el lucro, que sintetizó la lectura crítica respecto a discursos anteriores. Sucedió entonces que aquello que parecía obvio se tornó sospechoso y lo normal devino en problemático. El desgaste de promesas desarrollistas, en un contexto que hace tiempo no lo era, le restó fuerza al acuerdo político que sustentaba la transición y la realidad se colmó de interrogantes. La política estaba de vuelta.

Y la política requiere de marcos interpretativos, de lecturas que logren penetrar el espeso bosque de la autojustificación, la naturalización y la inevitabilidad, aunque ello se sintetice en meras frases. Del material de las frases, que son las palabras, estamos hechos. En ese sentido, la ideología ha retornado.

El Gobierno ha advertido que visiones críticas a la reforma tributaria que quieren pasar por “técnicas” esconden ideología. Es decir, que detrás de la aparente preocupación por el futuro de las inversiones o la resistencia a la eliminación de dispositivos financieros como el FUT, estaría la idea de mantención del statu quo . Y es que la ideología, en esa versión, se parece al antiguo dicho popular de querer “pasar gato por liebre”.

Ya no es “natural” un orden en que sólo prevalece un pensamiento. Ni siquiera el mercado, como creen algunos, es inocuo. Esto queda bien resumido en los 140 caracteres de Nicolás Grau, quien señala que si “hay un terremoto y tu vecino te sube el precio del pan, (significa) que en el mercado no sólo se transan bienes, sino que también se transforma el carácter del ser humano”.

X
These kinds of dazzling details endow the idea with the feeling regarding manipulated energy very much like exactly what a high-powered rushing vehicle enhancing around the beginning grid. Jarno Trulli's personal, also in reddish like a dramatic scuff for the clear amethyst amazingly caseback, also accentuates the particular sports heart and fake rolex soul of the model. The combination with the intensive gray with this Cermet bezel as well as the glistening black with the throw carbon dioxide circumstance middle creates a great stylishly subtle and complicated effect.