Pepe Auth y el ajuste legal para aclarar la reforma tributaria: “Siempre es mejor cocinar a fuego lento”

Aunque no era el presidente de la comisión de Hacienda de la Cámara, como lo es en la actualidad, el diputado Pepe Auth (PPD), defiende el desempeño de la instancia legislativa en lo que fue la discusión de la reforma tributaria, la misma que ahora se simplificará tras el envío de un proyecto de ley por parte del Ejecutivo.

Por lo mismo, destaca con insistencia que lo que se corregirá fue lo aprobado por el Senado y puntualmente el acuerdo que allí se gestó entre los representantes de los empresarios y de la Alianza y el entonces jefe de la billetera fiscal, Alberto Arenas.

De ahí que admite que “la cocina” donde se preparó ese consenso, y cuya cocción se la atribuyó el senador Andrés Zaldívar, no sea lo que haya fracasado. “El problema central es el acuerdo rápido y apresurado que no se valida técnicamente”, dice el parlamentario que además cree que hay que tramitar rápido este perfeccionamiento al recientemente remozado sistema tributaria chileno, para “no reabrir el debate que ya hicimos sobre carga tributaria y tasas”, sentencia.

Pero no solo del desafío tributario conversó con DF el legislador, que desde hace un rato mantiene una mirada crítica del enfoque que le ha dado al PPD su actual timonel, el senador Jaime Quintana. Auth también analiza la contingencia política de las últimas semanas, marcadas por las diferencias en la NM tras el cónclave y las últimas declaraciones de la presidenta Bachelet, la que a su juicio “no ha tenido un comportamiento consistente en su enfoque”.

– ¿Cuál es la lección a sacar tras la confirmación del gobierno de enviar un proyecto de ley para simplificar la reforma tributaria aprobada hace casi un año?
– La lección que saco es que los consensos no pueden hacerse en detrimento de la consistencia técnica de las propuestas y ahí salió una especie de monstruito de dos cabezas. Con esta pretensión chilena de ser siempre la excepción, establecimos dos sistemas principales optativos, cuando en ningún país del mundo hay dos sistemas principales. Hoy, lo que se hace me parece extremadamente razonable, que es constituir un sistema principal y otro opcional.

– Por lo mismo, ¿cuál es su mea culpa como integrante de la comisión de Hacienda por haber aprobado un proyecto, primero en una tramitación express y que no era razonable?
– Las modificaciones parten justamente para corregir lo que se hizo en el Senado. El proyecto que nosotros aprobamos era con un sistema principal, se podrá discutir el sistema de renta atribuida, pero tiene su lógica y es uno solo.
Fue el Senado el que incorporó el sistema semi integrado y lo dejó convivir con la renta atribuida.
En consecuencia, esta pregunta habría que hacérsela al Senado y para ser franco al Ministerio de Hacienda de entonces, porque fue el ministro el que llegó al consenso con los especialistas que representaban a los empresarios y a la Alianza. Se le imputa a Zaldívar ser el maestro de cocina, pero la verdad es que Zaldívar y todos aceptaron el acuerdo que el ministro hizo con los representantes técnicos y empresariales de la oposición.
La principal modificación que se hace hoy apunta a deshacer lo que se hizo en el Senado, y no lo que se hizo en la Cámara. Se critica la tramitación rápida, pero el problema central es el acuerdo rápido y apresurado que no se valida técnicamente.

– Entonces, ¿fracasó la cocina?
– No fracasó, pero nos mostró que siempre es mejor cocinar a fuego lento. Ahora, tampoco es un drama porque el proyecto tiene gradualidad y, por tanto, tenemos dos años para comenzar la aplicación. Si hay que hacer una crítica es a quienes pensaron desde Hacienda que podían convivir dos sistemas principales. Pero prefiero mirar para adelante, porque además ellos privilegiaron el acuerdo. Me llama la atención que los que impusieron, valoraron e hicieron votar a la UDI entera y a RN en el Senado -aunque ésta se desordenó en la Cámara- valoraron justamente esto que estamos cambiando hoy.

“Hay que gradualizar la reducción del déficit”

– ¿Cómo ve el escenario para la próxima discusión presupuestaria, con cifras a la baja como el PIB de tendencia?
– Veo muy pocas voces que se salgan del principio básico que hemos sostenido como coalición: que a gastos permanentes ingresos permanentes. No nos vamos a embarcar en un camino en que se eche mano a ahorros para desarrollar programas que luego no van a tener recursos. Distinto es decidir gastar en inversiones y cuestiones que permitan revertir la caída o falta de desarrollo en determinados lugares. La tasa de crecimiento del 2016 no puede ser la misma que 2015, todos esperan algo entre 4% y 5%, es evidente que el mayor crecimiento se lo va a llevar educación y el tema es que eso no nos deje desguarnecidos en otros ámbitos.

– ¿Dónde se deberían poner los énfasis?
– A mí me interesa, en particular, lo que pasa en salud, en gestión. Me parece poca plata, poca gestión y baja la meta de 19 mil y fracción en la reducción de la listas de espera.
La misma Presidenta, en su primer gobierno, y Piñera se propusieron y realizaron reducciones más ambiciosas. Quisiera ver que el gobierno se hace cargo del problema, que se ha descontrolado la delincuencia, aunque muchos digan que es un problema de percepción, entonces que se perciba que el gobierno lo pone en el centro de su agenda y desarrolla una acción protagónica para contenerla y hacerla retroceder.
También hay que tener cuidado con lo que se hace en materia de inversión, porque si retrocede mucho los encadenamientos que produce la inversión pública pueden llevar a profundizar la ralentización de la economía, entonces hay que estar atentos a lo que pasa en Obras Públicas y concesiones. Tengo muchas expectativas de la decisión del gobierno de formar un fondo de inversiones.

– Con las cifras que se están dando a conocer ¿el gobierno debiera renunciar a la meta de un balance estructural cero para 2018?
– Lo que vale para los otros objetivos, también vale para el balance estructural. Es evidente que hay que gradualizar, también, la reducción del déficit y como las expectativas de crecimiento cambiaron el diseño de la reducción también tiene que ser modificado.
Lo importante es que se camine en la dirección de reducir el déficit.
El ministro ha sido claro de que tiene que actualizar la meta, que esa meta no va a poder ser cumplida, pero hay que tener meta y ha comprometido para el presupuesto tener un diseño.


“ESTOY EN LAS ANTÍPODAS DEL ENFOQUE DE QUINTANA”
– Cuando criticó a Peñailillo, dijo que lo peor estaba por venir. ¿Qué ha visto?
– Es peor de lo que muchos imaginaron. Al inicio, era un ministro que en su calidad de ciudadano había hecho un servicio y por él había cobrado, pero hasta el momento se sabe que el mismo había contribuido a crear esa empresa, definido a quién contrataban, los servicios que se daban y cuánto se pagaba, además de la posible acción para paralizar la acción de SII. Tengo un juicio muy negativo de lo ocurrido y para mi la decepción está consolidada.

– También dijo estar distanciado del PPD.
– Estoy distanciado de su dirección, del enfoque del diagnóstico que tiene de la realidad. Cuando escucho a mi presidente, pareciera ser que la baja de apoyo al gobierno es porque ha sido insuficientemente reformista y demasiado moderado. Eso le escuché en el cónclave y francamente estoy en las antípodas de ese enfoque. No concuerdo con este partido que contribuí a fundar y que era un encuentro de innovación, de creación intelectual, de tolerancia a la diversidad, de una centro izquierda moderna, progresista que no se arrodillaba frente a los ídolos del pasado sino que encaraba los desafíos del presente y del futuro; que acogió a liberales de distinto ámbito que influyeron en la gestión de los 20 años y que hoy tenemos arrinconados o casi fuera del partido. El PPD se ha tradicionalizado y, en ocasiones, se le va casi a la izquierda del PC. Ese partido no me identifica. Si esta deriva continua obviamente no estaré en ese partido. Por lo demás, estoy hace rato pensando en la necesidad de un gran partido socialdemócrata, que converjan el PS y PPD y muchos más.

– ¿Cuánto apoyo interno tiene Quintana?
– Veo un eje de gobierno interno constituido por Quintana y Girardi y es el eje con el que no me identifico.

– ¿Piensa renunciar al PPD, porque también podría competir por su conducción?
– Fui secretario general y presidente del partido. Dije que venía por tres períodos parlamentarios. A la edad de jubilación me salgo de la política, y tengo una carrera de 7 años por delante. No me veo en ese rol ni estoy en disposición de buscar el liderazgo de mi partido ni de ningún partido.


“BACHELET NO HA TENIDO UN COMPORTAMIENTO CONSISTENTE EN SU ENFOQUE”
– ¿Cómo calificaría las últimas semanas del debate político?
– Como una situación de arritmia en la conducción. Falta consistencia en las decisiones, disposiciones y actitudes. Al final, esto del realismo sin renuncia es para dejarlos a todos contentos.

– Pero no están todos contentos.
– Con el concepto sí, porque engloba a todos. La disputa se da en torno a cuestiones precisas y concretas. Cuál es la gradualidad y jerarquización. Agrego, cuál es la consideración de la gestión de los temas del presente en la agenda del gobierno. Porque, desde mi punto de vista, el problema principal del gobierno no es el rechazo a las reformas, diría que es al revés: el rechazo a las reformas deriva del rechazo al gobierno. Y el rechazo al gobierno tiene su origen en el déficit de gestión de los problemas del presente. En consecuencia, quisiera ver más equilibrio entre las reformas y las inversiones de futuro y aquellas que tienen impacto directo.

– El corazón es Bachelet, ¿ella está dando señales erráticas?
– Ella es la líder del país y de la coalición. Y no ha tenido un comportamiento consistente en su enfoque.

– En este cuadro, ¿le ve proyección a la Nueva Mayoría?
– Depende del éxito o fracaso de este período. Pero si me preguntan del período en que las coaliciones eran acuerdos de principios, casi coaliciones ideológicas de largo plazo, eso está llegando a su fin.

– ¿Ve a la DC en un camino propio o fuera de esta coalición?
– No, porque el camino propio ya no existe en Chile. Ningún partido por sí solo puede pensar que va a gobernar. No veo maduro un centro y no veo a la DC, ni a sus bases, ni a su dirigencia en disposición de gobernar con la derecha.

– ¿En un cuadro en que el gobierno perdió la mayoría y baja adhesión en las encuestas habrá que buscar mayores acuerdos?
– El tema es recuperar la adhesión ciudadana y la condición de mayoría, no es una simple acción de sumar o dejar que la influencia de la oposición crezca, es más bien mejorar las áreas de gestión, identificar los focos y las razones que lo han llevado a la situación de desmejoramiento de su adhesión y actuar en consecuencia. La gente es sabia, sabe que cuando el país tiene problemas hay que jerarquizar y rechaza el concepto de avanzar sin tranzar y de echarle con una retroexcavadora a todo lo que esté por delante. Eso ha contribuido a perder la adhesión.

– ¿Ve a Ignacio Walker como el líder de la oposición y a la DC en ese rol?
– No. Por mucho tiempo, la Concertación tuvo la virtud de ser gobierno y oposición al mismo tiempo y la expresión paradigmática de eso fue Girardi en La Moneda con un ataúd. Eso para hablar de oposiciones.

– ¿Cómo ve a la DC, entonces?
– No hay por qué escandalizarse porque un partido intenta ponerle su sello al aterrizaje del programa. En ninguna parte, está escrito cuál es el camino para llegar a la gratuidad, por ejemplo. Es cierto que en ocasiones, particularmente Ignacio, parece no compartir la meta, pero no es lo que veo para el conjunto de la DC y hay un legítimo debate sobre los caminos.

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