Necesitamos a los Giorgios Jackson que surgieron en Chile

Claudia Serrano, en El Quinto Poder

Sintonizar con la sociedad, con el movimiento social, con la agenda de las personas y las familias. Hay que hacer cambios, renovar las caras, dejar el gradualismo “a la chilena” y aventurarse sin temor por caminos innovadores.

Una de las caras emblemáticas de ese momento fue el entonces dirigente Giorgio Jackson, quien hizo bien la pega: organizó un movimiento político, Revolución Democrática, y se la jugó en las municipales, levantando propuestas y, más aún, formando parte del proceso de primarias parlamentarias de las fuerzas opositoras, disputando un cupo por Santiago.

Pero el establishment le dice que no, que sólo lo aceptará en primarias si compra el paquete completo: primarias, programa y presidencial. Y Revolución Democrática pide ir a la primaria parlamentaria y discutir el proyecto PAÍS. No rechazan la idea de apoyar al candidato/a presidencial de la oposición, rechazan la idea de que se fuerce ahora un acuerdo.

Los jóvenes saben, y lo dicen, que por esa vía se abren dos caminos: se entra en gloria y majestad al sistema, se niega la diferencia o el matiz, se construye a pulso al dirigente con todo el envoltorio, que renuncia a su propia visibilidad, visión y propuestas.

Bachelet va a ganar las próximas elecciones. Necesita fuerza joven, caras nuevas, audacia. Necesita gente que no se baje y se subordine fácilmente, pero que tenga sentido institucional y sensatez política. ¿Cuántos de esos jóvenes produce nuestra sociedad?, ¿cuántos quieren y pueden participar, y tener vocación transformadora con responsabilidad? Jackson no está contra nosotros (yo formo parte de ese grupo privilegiado, soy dirigente política y sí formo parte del sistema), pero no es nuestro espejo y reflejo. Hay que abrirle la puerta, nos jugamos nuestro propio prestigio y capacidad de cambio y transformación.

En lo personal no tengo la responsabilidad de Jackson, no necesito iniciar diálogo alguno para estar con total convicción en las primarias y en las presidenciales con Bachelet. Pero observo con interés que jóvenes de centro izquierda, con profundo sentido político, busquen espacio y respeto, que no acepten ser arrollados en el gran acuerdo, que reclamen tener algo que decir y aportar. Y no lo digo como madre de un dirigente de Revolución Democrática, lo digo como dirigente socialista y la más convencida militante de la renovación que reclama la política.

Sintonizar con la sociedad, con el movimiento social, con la agenda de las personas y las familias. Hay que hacer cambios, renovar las caras, dejar el gradualismo “a la chilena” y aventurarse sin temor por caminos innovadores.

Una de las caras emblemáticas de ese momento fue el entonces dirigente Giorgio Jackson, quien hizo bien la pega: organizó un movimiento político, Revolución Democrática, y se la jugó en las municipales, levantando propuestas y, más aún, formando parte del proceso de primarias parlamentarias de las fuerzas opositoras, disputando un cupo por Santiago.

Pero el establishment le dice que no, que sólo lo aceptará en primarias si compra el paquete completo: primarias, programa y presidencial. Y Revolución Democrática pide ir a la primaria parlamentaria y discutir el proyecto PAÍS. No rechazan la idea de apoyar al candidato/a presidencial de la oposición, rechazan la idea de que se fuerce ahora un acuerdo.

Los jóvenes saben, y lo dicen, que por esa vía se abren dos caminos: se entra en gloria y majestad al sistema, se niega la diferencia o el matiz, se construye a pulso al dirigente con todo el envoltorio, que renuncia a su propia visibilidad, visión y propuestas.

Bachelet va a ganar las próximas elecciones. Necesita fuerza joven, caras nuevas, audacia. Necesita gente que no se baje y se subordine fácilmente, pero que tenga sentido institucional y sensatez política. ¿Cuántos de esos jóvenes produce nuestra sociedad?, ¿cuántos quieren y pueden participar, y tener vocación transformadora con responsabilidad? Jackson no está contra nosotros (yo formo parte de ese grupo privilegiado, soy dirigente política y sí formo parte del sistema), pero no es nuestro espejo y reflejo. Hay que abrirle la puerta, nos jugamos nuestro propio prestigio y capacidad de cambio y transformación.

En lo personal no tengo la responsabilidad de Jackson, no necesito iniciar diálogo alguno para estar con total convicción en las primarias y en las presidenciales con Bachelet. Pero observo con interés que jóvenes de centro izquierda, con profundo sentido político, busquen espacio y respeto, que no acepten ser arrollados en el gran acuerdo, que reclamen tener algo que decir y aportar. Y no lo digo como madre de un dirigente de Revolución Democrática, lo digo como dirigente socialista y la más convencida militante de la renovación que reclama la política.

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