"Para construir un país tiene que haber un mínimo de convergencia de voluntades"

Han ocurrido relevantes noticias políticas en los últimos meses, y Ricardo Lagos Escobar no se había dado el tiempo de dar una entrevista larga sobre la actualidad. Pero ha observado todo con atención. Está perfectamente informado de lo que se dice y lo que se hace. Y ahora se decidió a hablar. A entrar al debate.

Quiere referirse, en especial, a algunas cuestiones de fondo que le inquietan, lo que él denomina “los grandes temas”. Aunque acepta también algunas preguntas sobre asuntos de la coyuntura fina, que le aburren un poco, pero que considera como una suerte de peaje inevitable que debe pagar cada vez que concede una entrevista.

-¿Votó por Michelle Bachelet en las primarias recién pasadas?

-Yo creo que todo el país sabe por quién voté.

-¿Qué le parece el triunfo de Pablo Longueira sobre Andrés Allamand?

-Como ex Presidente, he tenido relaciones tanto con Pablo Longueira como con Andrés Allamand y, como se dijo cuando eran candidatos, son políticos de fuste. Ambos tienen una mirada larga, que es algo muy importante para Chile. Lo demás, la ciudadanía dijo lo que pensaba en ese sector y no seré yo el que me meta a opinar.

-¿Qué opina del ascenso a la Corte Suprema de la ministra Gloria Ana Chevesich?

-Paso.

Lagos viene llegando de Panamá, donde presentó una propuesta para modificar el sistema en que funcionan las cumbres iberoamericanas. Estuvo unos días en Santiago y volvió a viajar, ahora a Lima, en otra de las varias invitaciones que recibe en su calidad de ex Presidente y que le llenan la agenda (ver recuadro). Hace una semana también hizo pública una demanda de paternidad que una mujer presentó en su contra y que en primera instancia se despejó con un examen de ADN que resultó negativo (ver recuadro).

Pero lo que en verdad tiene inquieto a Lagos es la situación del país. Percibe un clima que no es propicio para enfrentar los problemas más graves y tampoco estima que esas materias estén en el centro del debate. Él, aquí, intenta llamar la atención sobre ellos.

-¿Qué le parece que se anuncien esta semana acuerdos para modificar el sistema binominal?

-Positivo, pero claro, después de 25 años esperando…

-¿Está de acuerdo?

-Claro, pero creo que a estas alturas los planteamientos de la ciudadanía van mucho más allá del binominal, porque los quórums siguen siendo sagrados, y son de tal envergadura, que dan derecho a veto. Este año se cumplen 25 años del plebiscito, y después de tanto tiempo no es viable mantener una ciudadanía cautiva. Usted elige al señor Rajoy y él tiene su programa, bueno o malo; y el señor Cameron tiene el suyo; y el señor Hollande, el suyo; y la señora Merkel, también; y en Chile no. Yo comencé reclamando por el binominal desde un comienzo. Ya lo dije en una entrevista anterior con este diario: Mire, yo estoy dispuesto a sentarme conversar, pero con una sola condición, el binominal se acabó. Ahora estamos de acuerdo en que el binominal se acabó, veamos entonces cómo lo reemplazamos de la mejor manera posible. Pero no estoy dispuesto a sentarme a conversar, y si usted no acepta lo que yo digo, usted dice “me quedo con lo que hay”, porque así yo estoy en inferioridad de condiciones. Lo mismo ocurre respecto del tema constitucional, porque ellos saben que están abusando de la situación en la cual fuimos forzados a negociar el 89.

-Ahora, usted el 17 de septiembre de 2005 firmó una nueva Constitución… 

-(Interrumpiendo) La Constitución de 2005 que yo firmé fue un tremendo avance, y porque hubo una Constitución reformada en 2005 ahora no estamos discutiendo si terminamos con los senadores designados o vitalicios. No estamos discutiendo si podemos destituir a los comandantes en jefe, no estamos discutiendo la composición del Tribunal Constitucional, etcétera, etcétera. Todos los enclaves, y lo dije en 2005 en la entrevista que di a “El Mercurio” el año pasado, en esta misma época, sobre este tema. Ahí también recordé que yo le dije al Congreso que no firmaría una Constitución que consagrase el binominal. Y entonces llegó el ministro Insulza con la solución del sofá de Don Otto. Se vendió el sofá. Se sacó el binominal de la Constitución. Pero quedó todo igual, porque se estableció una ley de iguales.

-¿Y por eso estima necesario cambiar la Constitución?

-Lo que no se entiende es que Chile cambió, no se trata de una cuestión de estudiantes en la calle. La sociedad chilena es otra. El ciclo político que funcionó durante 25 años ha terminado. Por dos razones. Por esta Constitución, que no da el ancho, y porque los sistemas políticos en general están cuestionados, como resultado de las nuevas tecnologías, y por el nuevo conocimiento que esto implica, desde el punto de vista de la democracia.

-¿Cuándo se terminó este ciclo político?

-Cuando los chilenos empezaron a protestar con los pies.

-¿Se refiere a cuando comenzaron las movilizaciones en la calle?

-Claro.

Hay quienes creen que si se cambia el binominal se podría evitar tener que cambiar la Constitución…

-No, no. Lo puede hacer más fácil, claro. Pero esta no es una monedita de cambio, ¿sabe por qué?, porque también han pasado otras cosas en 25 años. Ha tenido usted la más grande de las crisis económicas. Tiene que remontarse al año 30. ¿Es lógico cuando la gente se pregunta qué hacen Sarkozy, Hollande y Merkel, y qué hace Obama frente a la crisis? ¿Y en Chile? Ah no, pero es que en Chile el Estado es subsidiario. ¿Es razonable? Es decir, al Estado subsidiario no lo puede mantener una Constitución moderna. Lo que quiero decir con esto es que la Constitución también tiene muchos elementos que es necesario modificar a la luz de esta nueva realidad.

-¿Y con qué mecanismo se cambia la Constitución?

-El tema de fondo es lo mismo que con el binominal. Digamos que usted y yo representamos mundos distintos. Entonces, el Parlamento de Chile acuerda que es necesario tener una nueva Constitución, como lo hizo Colombia el año 91, y Colombia es un país civilizado. Se juntaron todos e hicieron una nueva Constitución. ¿Qué quiere decir hacer una nueva Constitución? Que usted parte de cero. Una hoja en blanco. Entonces, usted sabe que tiene que llegar a acuerdo conmigo. En cambio, cuando usted dice “reformemos”, usted sabe que si fracasamos, se queda con lo que hay. ¿Se da cuenta de la diferencia? ¿No cree que es más democrático, ahora, 25 años después, comenzar con una hoja en blanco?

-¿Y no le parece que partir desde cero podría generar incertidumbre, afectar el clima social y provocar efectos sobre la economía?

-¿Pero qué pasó en Colombia? Fue el inicio del despegue de Colombia. Y sé que es muy importante manejar las incertidumbres, pero si usted no hace los cambios que hay que hacer… Erich Fromm tiene una frase muy bonita. Los cambios anticipatorios. Si no hace los cambios anticipatorios, después llegan los cambios revolucionarios.

-¿Y no fue necesario hacer estos cambios antes?

-Esto que digo de la Constitución lo planteé a las tres semanas de llegar al gobierno. “Malazo” me fue, claro. Llamé a Andrés Zaldívar y le dije “lo quiero mandatar para que se forme una comisión bicameral”; digamos 10 senadores, 10 diputados. Por mandato, para estudiar una nueva Constitución. Me dieron un portazo. Hasta ahí llegamos. La idea era la hoja en blanco, claramente. Bueno, no hubo espacio.

Pero hizo un cambio en la Constitución. Usted dice que fue un avance. ¿No fue un mero cambio de firma, como dicen algunos?

-Esto es una vieja discusión que tengo con Manuel Antonio Garretón. “Tú tienes toda la razón de exigirme una nueva Constitución -le digo-, pero si no hubieras sacado los enclaves autoritarios, qué estarías reclamando. O sea, porque sacamos los enclaves autoritarios, ahora puedes reclamar esto otro”. Así se va haciendo un país… Usted tiene una opción que tomar: me conformo con este pequeño paso o no doy ninguno, porque no lo doy grande.

-Usted está a favor de una nueva Constitución, ¿pero preferiría que se hiciera en el Congreso y no mediante una asamblea constituyente?

-Claro, pero mire, no quiero discutir el método, quiero discutir primero la sustancia. Estamos de acuerdo en una nueva Constitución, estamos de acuerdo en un papel en blanco. Si usted me dice sí, entonces me reconocerá que el método no es tan importante. Si usted me dice no, entonces lo único que me queda decirle es “entonces reformemos”. Lo lamentaré por Chile, porque después de 25 años no me puede decir eso, porque le demostré responsabilidad en la conducción de Chile. Entonces, todos deben aceptar ponerse en igualdad de condiciones con una hoja en blanco. Por tanto, no me insista con respecto a la asamblea constituyente. Lo que me interpreta es una hoja en blanco. Hay cambios que es imprescindible hacer.

-¿Como cuáles?

-Me preocupan indicadores negativos que veo. ¿Estamos en condiciones de pensar en un conjunto de temas con una visión de país, con una visión de conjunto y decir que estos temas son demasiados grandes para tener una desinteligencia y volvernos a farrear el que estemos a punto de conseguir lo que necesitamos? Mi obsesión: Chile es un caso de desarrollo frustrado, sí, lo aceptamos hace 100 años. Espero que no vuelva a pasar.

-¿A qué se refiere en concreto?

-Para los cambios que necesita Chile, necesitamos un entendimiento de largo plazo. Desde el punto de vista de cómo reactivamos la economía, porque lo que estamos teniendo son nubarrones, y no digo tormentas, soy cuidadoso, pero claro, hace seis meses que el Fondo del Banco Mundial dijo que Perú tiene un PIB mayor que Chile. El año 1992, Chile pasó a ser más grande económicamente que Perú. Ahora lo perdimos. ¿Qué pasa con el riesgo país? Antes estábamos lejos en el primer lugar y ahora hemos llegado a estar en el tercero en algunos momentos, porque estamos entreverados con Perú y Colombia, a pesar de que Colombia tuvo un cambio constitucional. Y ahora usted ve la cifra del Fondo Monetario y la verdad es que no podemos continuar con un déficit en cuenta corriente como el que tenemos y que no podemos seguir gastando lo que estamos gastando desde el punto de vista fiscal, porque vamos a tener una situación compleja. Entonces, seguimos diciendo que estamos muy impactados por el gran crecimiento que hemos tenido…

-Que es un hecho…

-Está muy bien, porque se deben reconocer los éxitos también. Ahora, hay un elemento que cruza toda la desazón chilena, y que es esta aceptación de una sociedad muy injusta. Y esta injusticia tiene que ver con la distribución de los bienes de crecimiento. ¿Estamos conscientes de este hecho o no? Cómo me justifica alguien a mí que la diferencia entre distribución de ingreso antes y después de impuestos queda exactamente igual. O sea, está llorando que ahí tenemos que hacer algo desde el punto de vista tributario.

-¿Una reforma tributaria?

-Podemos tener un entendimiento “en buena” todos los sectores, podemos ponernos un poquito por encima y entender que, claro, cuando usted baja la pobreza de 40%, 45%, a lo que es ahora, bueno, hemos descubierto que es más fácil bajar pobreza que satisfacer las crecientes demandas de los sectores medios. Desde el punto de vista económico, terminó otro ciclo.

-¿Su planteamiento es nueva Constitución y reforma tributaria?

-Es mucho más amplio que eso. Le voy a hablar con cifras que son de la época mía, que pueden haber cambiado, ojalá. La mortalidad infantil ocho por mil, gran país, el número uno de América Latina. Y en Vitacura, dos por mil. Puerto Saavedra, 43 por mil. Dos y 43, ¿se da cuenta? Igual tendríamos ocho si fuera cuatro y 16. ¿Me explico? Entonces, no es un problema de impuestos, no, acá tenemos un tema territorial, muy complejo. Cómo usted hace un despliegue territorial mucho mejor. No quiero decir la cosa obvia, de que solo tres o cuatro regiones tienen un ingreso per cápita superior a la media del per cápita de Chile. Valparaíso, Concepción, Antofagasta y Santiago, todo el resto está bajo la media. Entonces, esta es toda un área donde es posible tener una definición común. Ahora, usted no va a cambiar la distribución territorial en cuatro años, aquí tiene que tener una mirada de los próximos 20 años, pero en ese tiempo van a haber muchos gobiernos de distinto signo. Podemos ponernos de acuerdo entre todos cómo abordamos este tema, porque no es de izquierda ni de derecha.

-Usted plantea un gran acuerdo nacional…

-Esta es la pregunta: ¿Es posible tener un debate civilizado y consensuar algunas cosas sobre los temas económicos-sociales clave, como la injusta distribución territorial, la reactivación de la economía y la inexistencia de una política energética clara?

-¿Cómo se hace ese acuerdo nacional? ¿Cómo se lo imagina usted?

-Los presidentes son los llamados a liderar esos entendimientos. El ideal en los países son esos acuerdos macro que le permiten a usted mirar con cierta distancia.

-El tercer elemento que menciona es la política energética…

-Cómo va a ser posible que estemos perdiendo oportunidades porque no hay una política energética clara y definida. Cómo es posible que nadie se alarme porque tenemos la electricidad más cara. En el norte es la más barata, porque la traen con gas. En la zona central, tres veces más cara. Algo no funciona en un país en circunstancias de que si usted tiene un cable, siguen pensando en mandar un proyecto de ley para esto. Llevamos cuánto tiempo en esto, y el Sistema Interconectado del Norte Grande y el Sistema Interconectado Central no están conectados. Tiene que haber una definición energética. Y no podemos negarnos a los recursos hídricos.

-Estos temas parecen no estar en las prioridades de las campañas…

-No, aunque parece tan obvio. Otro tema: la infraestructura se está quedando atrás en Chile. Con el debido respeto, todavía estamos discutiendo si Vespucio es por abajo o por arriba, y estaba listo para ser licitado hace ocho años. Son ocho años que nos quedamos atrás en infraestructura. Pero ahí tenemos que definir una cosa concreta, colectiva. La ley de concesiones famosa, bueno, la sacaron. Bien por Pablo Longueira por sacar esa ley.

-¿Por qué no son estos los temas en discusión?

-Se debieran colocar en algún momento, introducir un poquitito de optimismo, de que es posible, porque si no, nos ponemos cada uno en un rincón y ya, veamos quién gana. Pero para construir un país tiene que haber un mínimo de convergencia de voluntades. Veo que cada sector está en su rincón, y eso me preocupa mucho. Es el Presidente o la Presidenta el día de mañana a quien le corresponde encabezar una búsqueda en ese sentido.

“Se me critica que no uní al PS con el PPD”

-¿Cree que la Nueva Mayoría tiene asegurada la elección?

-Yo aprendí que hay que esperar el último voto. Por experiencia. No hay que apreciar tanto eso de tener asegurada la elección senatorial (sonríe, aludiendo a su revés senatorial en 1989).

-En estas primarias a la DC no le fue bien. Quedó en una posición muy disminuida dentro del pacto Nueva Mayoría. ¿Cree que eso es preocupante?

-No es bueno lo que pasó, pero nadie podrá decir que la DC tiene la votación que sacó Claudio Orrego. Son cosas distintas. Usted va a tener una respuesta en la elección parlamentaria, que creo que va a ser muy parecida a lo que la DC sacó en la elección anterior de concejales (15%). Aquí lo que había era una candidata con un arrastre muy grande. Tampoco vamos a decir que el PS-PPD, más el PC, si quiere usted extrapolar, es el 50% del país.

-¿Cree que la DC debe tener un rol importante dentro del pacto Nueva Mayoría?

-Puede ser muy obvio, pero esas cosas las resuelven los candidatos o los presidentes.

-¿Se debe proteger a la DC?

-Cada partido se protege solo.

-¿A usted no le preocupa, como decía Andrés Zaldívar, que la DC termine muriendo como en España?

-En España la DC nunca tuvo la fuerza que ha tenido acá. Nunca existió en la historia española un Frei Montalva.

-A usted lo acusaron de hacer pagar a su propio sector algunos costos por apoyar a la DC. ¿Cree que eso hay que hacer hoy?

-No. Los presidentes están para hacer lo que les parece bien para el país, no para lo que le parece bien a un partido político. Otra cosa es que uno tenga una percepción. Ayer expliqué algo de esto. En el libro de Ricardo Núñez le preguntan a él: qué le criticaría a Lagos, porque es muy generoso conmigo. Entonces, bueno, se me critica que no uní al PS con el PPD. Creo que puede ser una crítica justa. Efectivamente, en un momento dado, cuando se pudo hacer, esto pudo haber sido visto por la DC como un elemento poco amistoso hacia ellos.

-Usted pensaba hacer una federación de partidos progresistas, de alguna manera…

-Me parecía importante demostrar que la izquierda puede gobernar en este país, y cuando salí, me pareció que eso estaba demostrado, que para qué.

Difusión de juicio por paternidad: “Es el costo de ser figura pública”

Hace diez días se conoció públicamente que Ricardo Lagos enfrenta un juicio de paternidad y que los primeros resultados del examen de ADN, realizados por un laboratorio privado, negaban cualquier relación sanguínea con la demandante.

-Usted, al igual que otras figuras públicas, fue demandado por paternidad. ¿Cree que la legislación actual provee un buen equilibrio entre los derechos de demandantes y demandados?

-Lo primero que quisiera decir es que en este tipo de cuestiones hay que tener un tremendo respeto por aquel que hace la demanda, porque se supone que debe tener un tremendo sufrimiento al no saber quién es su padre biológico. Tiene que ser duro, doloroso, fuerte. Dicho esto, afortunadamente vivimos en una sociedad en donde está la prueba de ADN. Vale decir, lo que era imposible antes y que venía como un rumor per sécula, ahora lo podemos hacer. Realizarse el examen no cuesta nada y despeja el dilema. Me doy cuenta también de que estas cosas producen un impacto en la opinión pública. Amigos me han llamado diciendo “no sabíamos que Ricardo era papá”. Escucharon por ahí una melodía, pero no saben dónde sonó. Pero me cuesta imaginar cómo hay que hacerlo para que esto fuera más equitativo. Es el costo de ser figura pública, porque si así no fuera, no va a salir en la prensa. Sí me pareció que tenían que hacerse rápidamente los exámenes y creí oportuno darlo a conocer por ser una figura pública. Al ser un ex Presidente no es baladí que digan que uno tiene una hija que anda dando vueltas por el mundo y usted está preocupado.

-No se le ve afectado con esto, lo ha podido administrar razonablemente bien…

-Sí. Mucha gente me llamó para solidarizar conmigo, que cómo es posible. Gente que, alguien diría, está en la otra vereda, y que llaman preocupados. Agradezco mucho esos llamados.

Su plan de reforma a cumbres iberoamericanas

Hace dos semanas, Lagos entregó el informe de una comisión que presidió y que propone renovar las cumbres iberoamericanas. El ex Mandatario valora la actual instancia pero advierte sobre “el abuso de largas declaraciones”.

“¿Y quién lee eso? Entonces, nos pareció que había que sincerar las cosas. Primero, ¿es posible tener cumbres cada dos años? Y como ya estaba la cumbre ente América Latina y la UE, bueno, hagámoslas entonces intercaladas. Segundo, ¿podemos hacer de la cumbre un espacio real de conversación franca y directa entre los jefes de Estado? Y que no lleguen a leer papeles que les preparó alguien”, resume.

-También se plantearon otras ideas novedosas.

-Podemos tener un proyecto como el Erasmus, que tienen los europeos, en que los jóvenes pueden elegir las universidades en sus países. En este caso, en Iberoamérica. Dos: podemos tener una sociedad de conocimiento con emprendedores capaces de socializar sus investigaciones. Tres: tener emprendimientos comunes, empresa privada, universidades, a nivel iberoamericano. Cuatro: podemos hacer coincidir una cumbre con un gran evento cultural, como, por ejemplo, el gran festival de cine iberoamericano. Cinco: incidir en los 55 millones de iberoamericanos que hay en EE.UU., Canadá y Japón. Otra clave es hacer la cumbre un poquito antes del G20. Si sale una cosa en común, le puedo asegurar que eso va a producir impacto en el G20.

 

 

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