"Estamos tomando al ex ministro Peñailillo como un chivo expiatorio"

La declaración de Giorgio Martelli ante la fiscalía y el silencio de Rodrigo Peñailillo mantienen en tensión al oficialismo. En el sector existe incertidumbre sobre lo que podría decir el ex ministro -si decide hablar- y si asumirá una responsabilidad personal por los pagos que recibió del operador político y por sus viajes a Nueva York para conversar con Michelle Bachelet. O si, por el contrario, entregará información que complique a otros dirigentes y a miembros del gobierno sobre la etapa previa a la campaña.

El ex ministro Sergio Bitar -militante, al igual que Peñailillo, del PPD- analiza esta situación.

¿Qué le parece la posición que ha adoptado la mesa del PPD, pidiendo que sea Peñailillo quien explique lo que hizo antes del período legal de campaña?

Hay que valorar y no aislar a quienes, en los momentos en que todos queríamos que Bachelet decidiera ser candidata, dedicaron energía, trabajo y tiempo para ayudar a esa opción. Es el caso de Rodrigo Peñailillo y muchos otros. Hicieron algo que, a mi juicio, es loable, que todos los partidos que estábamos respaldándola hicimos antes de que ella tomara la decisión. De manera que decir que hubo un grupo que trabajó en aquello es un error. Y descolgarlos es un segundo error. Ahora, otro tema distinto es cómo se financiaron para cumplir esa tarea. Si hay algo irregular, el SII tendrá que decirlo.

¿Usted sabía de los viajes?

Me extrañaría que no hubiera ido. Si una persona que fue su jefe de gabinete no puede ir a ver un día a quien fuera su Presidenta anteriormente, y a conversar de política, ¿en qué mundo vivimos? El propósito principal que yo veo es un intento de involucrar a la Presidenta en que hubo una precampaña que no tendría respaldo legal o que hubiera sido financiada de una manera que no está contemplada en la ley. Y estamos tomando a Peñailillo como un chivo expiatorio. Hay que darse cuenta de aquello. No hubo precampaña hasta que ella decidió hacerlo, pero sí hubo gente que se dedicó a prepararla por su cuenta. Y eso me parece bien. No entiendo qué puede llevar a distanciarse. Espero que mi partido comprenda esa situación y que las personas involucradas expliquen lo que haya que explicar. Aquí no hay ninguna falla de carácter ético o político. Aquí se ha actuado con dedicación. Valoro más eso que aquellos que solamente están preparados para ocupar un cargo y no hacen nada antes para que las cosas ocurran y se gane una elección.

¿Pero usted y el PPD sabían de estos trabajos preparativos?

No recuerdo, pero me parece obvio. Yo mismo fui y la visité. Lo mismo hicimos una vez con Edmundo Pérez Yoma. La visitamos juntos, como mucha otra gente. Estábamos de viaje por otras razones, y uno le tiene cariño.

¿Quién está poniendo a Peñailillo como chivo expiatorio?

Creo que hay una campaña de gente que quiere enfrentar a la Presidenta y comprometerla.

¿Quiénes?

No tengo antecedentes para culpar a nadie en particular, pero no hay que tener más de dos dedos de frente para darse cuenta.

Fue desde la Nueva Mayoría que se puso en duda este tema. Desde ese sector se planteó que pudo haber existido una precampaña.

La Nueva Mayoría ha actuado bien, diciendo -porque las dos cosas son correctas- que no ha habido precampaña organizada por la candidata ni por los partidos de una manera sistemática, pero sí ha habido un esfuerzo de personas vinculadas a los partidos que queríamos que ella fuera candidata.

Dirigentes de la Nueva Mayoría plantearon el 21 de mayo que sí pudo haber existido una precampaña. Y, por otro lado, volviendo a lo que usted plantea de chivo expiatorio, ¿no cree que el propio gobierno contribuye a eso? El vocero Marcelo Díaz ha repetido que cada persona tendrá que explicar por sí mismo, en la misma línea que lo que hizo el PPD.

Pero por cierto, si esto no fue una decisión institucionalizada de los partidos ni de la candidata. Está bien esa declaración, pero desde el punto de vista político y de los partidos, el PPD y el PS, en particular, tenemos que reconocer que sí hubo esfuerzos tendientes a lograr que la candidata potencial se transformara en candidata real. Y todos apoyábamos aquello.

No sólo hubo pagos de pasajes. También la empresa de Martelli le pagaba el teléfono a Peñailillo, siendo que él había dicho que tuvo un vínculo laboral solo por la elaboración de informes.

No conozco los detalles. Aquí no hay ningún acto que yo conozca que haya implicado un enriquecimiento personal.

No parece creíble que ningún dirigente político de ningún partido supiera de esto ni de los pagos que le hizo Martelli a otras 25 personas, antes de la campaña, que después trabajaron en el comando y que después ocuparon cargos en el gobierno.

Es muy probable que ninguno sepa, porque en ese tiempo las actividades se desarrollaban de manera individual y por su cuenta. Era un proceso político en el cual había respaldo, pero las personas que lo hacían, por razones de privacidad y cautela, lo hacían de manera personal.

En el oficialismo dicen que usted era cercano a Martelli y que compartieron en la entonces Izquierda Cristiana. ¿Ha hablado con él?

Recuerdo a Giorgio en las tareas que se le asignaron en la campaña anterior de la Presidenta, donde ella me pidió que ayudara al final, cuando era ministro de Educación, en la segunda vuelta. Giorgio hacía una importante contribución desde el punto de vista del ordenamiento y del financiamiento de las tareas de campaña. Sé que es una persona seria.

Fuente: La Tercera

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