"El que no cumpla el programa debe asumir su responsabilidad"

La mañana del martes pasado en el Congreso, Guido Girardi asumió un nuevo período como senador por Santiago Poniente, una de las circunscripciones más grandes y emblemáticas. El médico-pediatra de 53 años, quien sumará ocho años más a sus 20 años en el Parlamento (12 como diputado y ocho como senador), dice que hoy por primera vez, en décadas, existe la posibilidad de hacer cambios importantes en Chile. Su optimismo se basa en dos puntos que para él son clave: “Las ideas del programa de Michelle Bachelet hoy son apoyadas mayoritariamente en Chile, y éstas no fueron definidas por los partidos. Los que hicieron la política estos últimos años fueron los movimientos sociales, que repusieron la demanda por una educación pública y gratuita, entre otras cosas”, señala Girardi con un tono pausado y menos confrontacional. 

-El 94 usted llegó a la Cámara como uno de los diputados más jóvenes, y hoy es uno de los parlamentarios antiguos, ¿se siente más maduro políticamente después de todas las polémicas que ha protagonizado?
-El punto no es un problema etario, es cómo se uno se va  renovando en la vida y en los contenidos. En la década de los 90 instalé la preocupación por los temas ambientales y ciudadanos, por los derechos de los consumidores y de los pueblos indígenas. Creo que fui el primer político en Chile en hablar de la lucha contra el sida y del aborto terapéutico y el que primero que planteó en 1995 la necesidad del matrimonio igualitario. Impulsamos la idea de que la política no podía hacerse de una manera vertical -de arriba hacia abajo-, y sin la ciudadanía. Nos acusaron de terroristas, de díscolos, de autoflagelantes. Todas estas ideas por las que luché en el pasado, las que eran minoritarias en la élite política, son hoy apoyadas mayoritariamente en nuestra sociedad.

-¿Se sentía cómodo en la Concertación?
-Pienso que nosotros no logramos sensibilizar a nuestro mundo político respecto de la necesidad de instaurar estas ideas, al punto que la Concertación no apoyó las demandas de los “pingüinos”, no apoyó a los pueblos originarios y tampoco las demandas más profundas por el medioambiente. La vieja Concertación renunció al compromiso por crear una educación pública, gratuita y de calidad y renunció al derecho por una salud digna. Se acomodó dentro del modelo neoliberal y abandonó la política. 

-Pero fue una coalición muy exitosa, que se mantuvo 20 años en el poder… 
-Pero que abandonó su misión de impulsar un cambio al modelo, que se divorció de la sociedad no sólo en contenidos sino en la forma. Dejó de dialogar con los movimientos sociales y de escuchar a la ciudadanía, construyendo una gobernabilidad elitista, con decisiones tomadas entre cuatro paredes. Eso fue posible hacerlo en el siglo XX, pero hoy estamos viviendo un nuevo ciclo, no sólo en Chile, sino en casi todo el mundo.

-¿Cuáles serían las características de este nuevo ciclo?
-Está surgiendo una civilización horizontal, colaborativa, no competitiva, que quiere reponer valores fundamentales, a diferencia de la civilización que se va, que era individualista, promovía las capacidades propias como único elemento de competencia y que utilizaba el consumo como el agente movilizador de la economía. La economía del futuro ya no es una economía vertical. No sólo importa el capital financiero, que era propio del petróleo, la economía del futuro es Google, Facebook…

-¿Qué opina del nuevo ciclo que en la Nueva Mayoría dicen que comienza con el nuevo gobierno?
-Bachelet es la expresión del ciclo nuevo. ¿Por qué una persona como ella vuelve a ser presidenta si su coalición estuvo en crisis?  Porque Bachelet representa esta nueva civilización que está emergiendo y es un prototipo de este nuevo proceso. Bachelet no fue construida de arriba para abajo, no fue la candidata de las élites. No es la candidata ungida por los partidos, son los ciudadanos quienes la imponen y le atribuyen una cierta cantidad de atributos y capacidades para generar cambios, como reponer una nueva Constitución. De paso, ella representa la derrota de la expresión más miserable del poder vertical: el machismo.

“LOS MOVIMIENTOS SOCIALES NO SON SÓLO LOS DE LA CALLE”

-¿Sigue pensando que la primera preocupación de este gobierno es avanzar en una nueva Constitución a través de una asamblea constituyente?
-No, desde el punto de vista de las prioridades, creo que la reforma tributaria debiese ser la primera y sin ninguna modificación al proyecto original. Yo hago un llamado a que no haya dobles discursos: la Nueva Mayoría tiene un compromiso con esta reforma tributaria, y sería inaceptable que algunos empezaran a transar algunos puntos del compromiso con el país. Este año también debieran estar aprobadas y tramitadas la reforma educacional y la reforma al cambio del sistema electoral. En tanto, el proceso participativo de la reforma a la Constitución debería comenzar el 2015.

-¿Y si el próximo año no existiera voluntad política de los sectores por discutir el cambio a la Constitución?

-Yo entiendo que Bachelet ha dicho y ha repetido hasta el cansancio que su prioridad es que Chile tenga una nueva Constitución, y no hay peor sordo que el no quiere escuchar. El programa no es un compromiso entre la Presidenta y los parlamentarios y partidos, es un compromiso entre la Nueva Mayoría y la ciudadanía. Yo pienso que el que no cumple el programa tiene que asumir sus responsabilidades frente a la sociedad y no sólo ante la presidenta.

-¿No teme que el gobierno se pudiera encontrar con algún límite para concretar algunas de sus promesas de campaña?

-No, porque por primera vez existe la posibilidad de hacer cambios en Chile, porque estas ideas son mayoritarias en el país, pero además porque no fueron puestas por los partidos políticos. Los que hicieron y pusieron la política estos últimos años fueron los movimientos sociales, que repusieron la demanda por una  educación pública y gratuita, la demanda por la autonomía de las regiones y la demanda por el cuidado del medioambiente. Ahora, cuando hablo de la ciudadanía y de los movimientos sociales, no me refiero sólo a los que están en la calle, hablo de las universidades, los científicos, las ONG….

-¿No le preocupa que esta presión social empiece a imponer la agenda y la política pase a un segundo plano?
-No, porque creo que los movimientos sociales ponen la agenda cuando la política renuncia a hacerlo y, por lo tanto, cuando la política renuncia, normalmente es suplantada y reemplazada por los movimientos sociales, que es lo que pasó en nuestro país. Si la política de la Concertación no hubiera abandonado la lucha por una educación pública y gratuita, por una nueva Constitución, y por los pueblos originarios, creo que mucha gente no hubiera tenido que salir a las calles.

-En una reciente entrevista, Camilo  Escalona criticó a quienes han desconocido la política para tratar de posicionarse como “voceros de los movimientos sociales” ¿Comparte este cuestionamiento? 
-Es que como le decía, la política dejó de poner como eje central de su actividad a la sociedad chilena, y los movimientos sociales debieron salir a exigir educación pública y gratuita, por ejemplo.

“PEÑAILILLO SERÁ UN GRAN MINISTRO”

-En otro tema, durante el gobierno de Sebastián Piñera la Concertación denunció muchos conflictos de intereses, ¿qué opina que el hijo de Enrique Correa sea el número dos de la Secretaría de Comunicaciones de este gobierno?
-El gobierno del ex presidente Piñera tuvo conflictos de intereses que no le llegan a los talones a los que podría tener el gobierno d

e la Presidenta Bachelet. Yo creo que no hay ningún conflicto en que una persona que ha trabajado en el tema de la comunicación estratégica trabaje en las políticas comunicacionales de La Moneda. Si Carlos Correa estuviera trabajando en el Ministerio de Economía y fuera director del Sernac, yo diría que podría haber un conflicto de interés.

-¿Cómo es su relación con el ministro de Interior, Rodrigo Peñailillo?
-Tengo la mejor relación y un gran aprecio por él. Creo que será un gran ministro y estoy dispuesto a ayudarlo en todo, porque me parece un avance que Chile tenga un canciller (Heraldo Muñoz) que jugaba fútbol pateando piedras en el barrio de Estación Central y un ministro del Interior que nació en una familia de clase media en un pueblo abandonado del sur y que estudió en un liceo fiscal. De eso se trata la meritocracia. El problema es que en Chile la gente que tiene dinero no requiere de gran talento para que le vaya bien en la vida y sean autoridades.

“EN ESTE PAÍS ALGUNOS SE SIENTEN DUEÑOS DE LAS RELACIONES CON LOS PODERES DEL ESTADO”

A fines de la semana pasada y en vísperas del cambio de mando presidencial, el nombre de Guido Girardi volvió a estar en medio de una polémica. La cena organizada en su casa en Vitacura el viernes 7 para homenajear al nuevo presidente de la Corte Suprema, Sergio Muñoz -quien fue acompañado por siete ministros del máximo tribunal-, fue duramente criticada por personeros de la Alianza, de la Nueva Mayoría e incluso de su propio partido, como el senador del PPD Felipe Harboe.

-¿Se arrepiente de haber organizado esa comida?
-Me parece que esta es una discusión irrelevante, un debate que no tiene sentido y que no merece dedicarle más palabras. Aparentemente algunas personas en este país se sienten dueñas de las relaciones con los distintos poderes del Estado.

-Hace algunos años, usted hizo encuentros parecidos en su casa, pero no fue tema porque invitaba en su calidad de presidente del Senado, pero lo que se cuestiona hoy es que no tiene ningún cargo formal.
-Soy senador por Santiago Poniente y presidente de la Comisión del Futuro.

-Para muchos fue una demostración de poder suya en el nuevo escenario político…
-Como le dije, para mí esta discusión no merece dedicarle ni una sola palabra más. Hay muchos temas más apasionantes que conversar y discutir en estos momentos.

-¿Le gustaría ser la carta  presidencial de su partido el 2017?
-Me gustaría que se cumpliera el programa de Bachelet y que el próximo gobierno continúe con esa tarea. En la Nueva Mayoría hay liderazgos muy interesantes como el Carolina Tohá, el de Ricardo Lagos Weber y el de Nicolás Eyzaguirre, sólo por hablar de los del PPD.

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