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Editorial: Piñera: el prisionero ingenuo

La primera fue en 2011 cuando invitó a los presidentes de los partidos de la Concertación a La Moneda para conversar sobre las reformas políticas, evento que terminó abruptamente con las declaraciones de la entonces ministra vocera que acusó a los líderes concertacionistas de ir a pedir plata a La Moneda. Los dirigentes opositores sintieron que habían sido burdamente engañados, lo que motivó que una segunda cita fuera rechazada.

Ahora les tocó el turno a los ex presidentes de la república. Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet concurrieron a las dependencias del presidente para hablar del término del sistema binominal, reforma que a todas luces es imprescindible para dar cabida a la demanda de mayor competencia y pluralismo en el sistema político chileno. La buena fe de los ex presidentes fue defraudada tras la reunión de Piñera con los jefes de los partidos de la Alianza, en donde se aclaró que la reforma al sistema electoral estaba fuera de la agenda.

¿Para qué, entonces, el presidente Piñera invitó a conversar sobre reformas electorales a los líderes de la oposición y a cuatro ex presidentes de la república sino tiene ni la convicción ni la fuerza política necesaria para impulsar las reformas que dice pretender? Es una pregunta que los chilenos se están haciendo y cuya respuesta da la explicación de por qué el personaje resulta tan poco creíble y tan mal evaluado en las encuestas de opinión.

La UDI, como es obvio, no tiene interés en la reforma al sistema electoral ya que es el partido mayormente favorecido por la norma. En efecto, gracias a su primacía sobre Renovación Nacional controla 1/3 de la Cámara de Diputados o, dicho de otra forma, tiene 2 de cada 3 diputados de la Alianza. A la UDI lo que le importa es el poder, no la democracia ni la justicia del sistema. Piñera, que los ha sufrido como pocos, debería saberlo y no seguir vendiendo ilusiones que sólo redundan en su mayor desprestigio personal (si ello fuera posible).

La inscripción automática en los registros electorales, sin embargo, instala una incertidumbre importante en los resultados electorales del 2013. Podrían ocurrir cambios dramáticos en el sistema político o una pérdida radical de legitimidad del mismo. Esta amenaza parece no preocupar a la UDI, pero en la medida en que las fuerzas opositoras saquen a la calle la demanda por las reformas políticas, vinculando esta demanda con otras como la reforma educacional y la reforma tributaria, se puede abrir paso el término de este sistema oprobioso.

Fuente Fotográfica: http://elnoticiero.cl/?p=3148

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