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Comisión de Salud PPD: Necesitamos un cambio de estrategia

LA SALUD ESTÁ PRIMERO

Comisión de Salud del PPD: valoramos cambio de ministro, pero creemos que llegó tarde y no basta. Necesitamos ahora un cambio de estrategia y abandonar la utilización política.

Como profesionales de la salud, en nuestras labores en el territorio, atención primaria, hospitales y otros espacios sanitarios, como también en nuestras redes personales, estamos viviendo con mucha pena y angustia los estragos que el manejo de esta epidemia está causando a la población en Chile. Las cifras de casos nos han llevado al primer lugar mundial, y las muertes aumentan vertiginosamente según fuentes oficiales, aunque pocos confían en esos datos. Vemos en un solo hospital de la capital, un promedio de 15 fallecidos al día, la mitad de los cuales ni siquiera ingresan unidades de cuidados críticos por falta de cupos. Miles de pacientes con patologías “no Covid” no están siendo atendidas, postergándose tratamientos esenciales lo que deriva en un aumento del daño en la salud y muertes en este grupo. Los mapas de mortalidad son calcados a los mapas de distribución socioeconómica. En la atención primaria, no hay directrices claras, recursos tecnológicos, humanos ni financieros que hayan sido entregados por el gobierno para realizar un trabajo para cortar la cadena de contagios. Los equipos de salud están extenuados y desilusionados por la falta de apoyo. Las familias más vulnerables viven días de desesperación donde la única ayuda del gobierno ha sido publicitadas cajas de mercadería que llegan tarde y son mal focalizadas. Estamos sin duda en medio de la mayor crisis humanitaria que hemos visto en Chile durante nuestras vidas.

Hasta ahora hemos hecho todo lo posible por aportar a la conducción gubernamental de esta crisis, aportando en nuestros respectivos labores en salud y en nuestros territorios, respetando la importancia de la vocería única, haciendo saber nuestra opinión en documentos públicos, realizando alertas y sugerencias técnicas desde un inicio, participando en cualquier espacio donde nos convocan y solicitando mayor participación para apoyar desde nuestra experiencia territorial y ministerial en el manejo de epidemias como Influenza H1N1, Ébola y otras. Sin embargo, hemos llegado a este momento en que la sumatoria de errores en las decisiones que limitan en la ética y lo penal, junto a una inflexibilidad para considerar las opiniones que tantos expertos han entregado generosamente ha llegado a un nivel escandaloso sobre el cual no podemos guardar silencio.

En el momento actual, es nuestro diagnóstico que:

  • El liderazgo que se ejerce no es reconocido y hay una incapacidad de dialogo activo y vinculante en las decisiones.
  • Ha habido una incapacidad de presentar un Plan Global de Enfrentamiento a la Pandemia con una excesiva centralización personal e institucional en el Ministro de Salud, sin transparencia de datos, desagregadas por territorio u origen étnico.
  • El diseño comunicacional permanece sin modificación por meses, con un carácter rígido y pobre en contenidos hacia la comunidad, centrado en la entrega diaria de cifras, sin pertinencia a la diversidad cultural del país, sin perspectiva que haga sentido a la población.
  • La vocería de la pandemia no convoca a la sociedad y no promueve la participación y compromiso de las instituciones. Hay cifras inestables, lo que sumado a una grave falta de transparencia de manera permanente ha socavado la confianza pública a niveles irreparables.
  • La comisión de expertos y mesa social no tienen roles claros, y hay una nula integración de la sociedad civil en la respuesta.
  • Las acciones sanitarias son focalizadas casi exclusivamente en el reforzamiento hospitalario con pésima integración de atención primaria, municipios y autoridades sanitarias.
  • Las cuarentenas se dictan de manera errática y tardía, sin medidas concretas que promuevan y apoyen el cumplimiento por parte de la comunidad.
  • Hay pobre organización y planificación en el manejo de los pacientes y patologías no-COVID, postergadas por la contingencia, habiendo este ministro cortado el programa de salud digital que podría estar hoy al servicio de esos pacientes.

En base a los argumentos expuestos, exigimos:

  • Replantear la estrategia basada en un enfoque preventivo y anticipatorio, con fundamentos en las mejores prácticas a nivel internacional y mayor transparencia.
  • Conformar una Comisión Nacional COVID, dependiente del Ministerio de Salud, que tenga facultades administrativas de coordinación interministerial y disponga de los recursos para plantear una estrategia integral basadas en un sólido respaldo político y validación social.
  • Todos los esfuerzos deben ponerse en reducir la tasa de contagios por medio de la detección con aislamiento de casos y contactos, cuarentenas efectivas y logrando cambios conductuales en la población, enfocando el conjunto del estado en estas tareas. Especial relevancia tiene apoyar con recursos las labores y articulación de la atención primaria, hospitales y autoridad sanitaria, cuidando de todos los pacientes, Covid y no Covid. Un nuevo modelo de comunicación que resalta lo que la ciudadanía requiere. Apoyo económico para familias, y fiscalización para el cumplimiento de cuarentenas y medidas en lugares que mantienen actividades productivas.
  • Abandonar la utilización política de esta catástrofe por parte de la coalición de gobierno, que se expresa en la burda política de caja de alimentos, la aparición desproporcionada en espacios televisivos de sus personeros, una comunicación de riesgo antojadiza con manejo cuestionable de cifras y un exitismo que desorienta a la ciudadanía. En definitiva, dejar los intereses partidarios, reconstruir confianzas y colocar las personas y sus condiciones de vida en el centro.

LAS PERSONAS PRIMERO

Comisión Salud PPD 13-06-2020

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