Carta del Senador Ricardo Lagos Weber sobre el binominal

Valparaíso, 9 de septiembre 2013 

Estimados Compañeros y Compañeras

Presente. 

Me dirijo a ustedes por medio de esta misiva para compartir algunas reflexiones en torno a la actual discusión del sistema electoral Binominal. El ánimo de esta carta es generar un debate sano y franco sobre una materia de tremenda trascendencia y que marcará la forma en la que los chilenos y chilenas elegirán a sus autoridades en los próximos 15 o 20 años. No persigue generar un desencuentro sino por el contrario ser un aporte a un debate que aún no hemos tenido al interior de nuestro partido. 

Cuando comenzaron las movilizaciones sociales hace unos años, escuchamos con mucha fuerza que se exigía un cambio al binominal. La ciudadanía sentía una falta de representatividad de sus parlamentarios elegidos. Rápidamente surgió la respuesta a dicho malestar que radicaba en dos hechos puntuales: el binominal y la Constitución. 

Los partidarios del binominal, sostienen que éste obliga a llegar a acuerdos y así dotar al sistema político de mayor estabilidad. Lo que no dicen es que este sistema genera un empate ficticio entre fuerzas políticas de distinto tamaño, lo que se traduce en que una minoría ejerce un poder de veto sobre la mayoría. Esto explica por qué a la ciudadanía le cuesta ver diferencias políticas de fondo ya que todo lo que se aprueba pasa por el cedazo de una minoría. Así temas que recogen un tremendo apoyo ciudadano se ven frustrados de avanzar en el parlamento. Por eso es que nuestra candidata Michelle Bachelet ha sido muy clara y ha expresado: No al veto de la minoría sobre la mayoría. 

Para modificar el binominal se requieren dos ejercicios legislativos distintos: una reforma a la Constitución, que elimina la referencia al número de parlamentarios y segundo una Ley Orgánica Constitucional que defina el sistema electoral. 

Que logremos aprobar la reforma constitucional significará que tenemos un diagnóstico compartido sobre la necesidad de modificar lo existente. Esta sería una excelente señal que reflejaría que en la política estamos conscientes que el actual sistema no aguanta una vuelta más de tuerca. 

El desafío principal es definir qué sistema electoral resulta más adecuado para representar las aspiraciones y demandas de las chilenas y chilenos. Al igual que nuestra candidata yo también apoyo el Fin del binominal. 

La propuesta que hoy existe entre sectores de la oposición y sectores del gobierno, si bien presenta avances en la proporcionalidad respecto de la Cámara de Diputados, respecto de la elección de senadores sigue siendo insuficiente pues no pasa el test de la proporcionalidad. Efectivamente la propuesta empata al 39,5% con el 60,5%. Esto es apenas menos malo que el sistema actual en el cual el 33% es igual al 66%. Lo que no se resuelve es el tema de fondo esto es que una mayoría pueda gobernar sin ser vetada por una minoría, en este caso sería del 39,5%. 

Creo que lo más sano para nuestro sistema político, y adecuado para nuestros ciudadanos, es contar con un sistema proporcional como el que Chile tuvo durante su anterior periodo democrático. 

Un tema para nada menor son los tiempos legislativos en los que se pretende llevar a cabo esta discusión. Yo apoyaré, al igual que varios, la reforma constitucional y considero que puede ser un paso que demos durante esta administración. Lo que aún no se ha explicado de manera clara es por qué debe aprobarse una Ley Orgánica Constitucional que reforma el sistema electoral antes de las elecciones parlamentarias y presidenciales. No está de más recordar, que aquello que se apruebe recién se aplicará en noviembre del 2017. Este es un debate que requiere tiempo para madurar, puesto que nos marcará para los próximos 15 o 20 años. Creer que se puede realizar una reforma ahora y otra en una par de años más es políticamente inviable. Ciertos temas requieren una profunda reflexión antes de legislar al respecto. Como ejemplo reciente valga recordar la votación respecto del sufragio voluntario, la cual solo pudo ser discutida entre primera y segunda vuelta de la elección presidencial pasada. ¿Cuál fue el resultado de esta discusión al calor de la elección? Que se aprobó el voto voluntario y paradojalmente no pocos parlamentarios que concurrieron con su voto a poco andar tenían severas dudas de la conveniencia de dicha decisión. Otro ejemplo, para graficar que una discusión apresurada no puede ser optima es que en la propuesta acordada no se contempla la participación de las mujeres en el parlamento. Esto también requiere un debate. 

Otro elemento que hace difícil entender la necesidad de llevar a cabo una reforma al binominal antes de las próximas elecciones, es el nuevo escenario político que se generará como resultado de las mismas. Soy un convencido que en esta elección presidencial a diferencia de las anteriores, estará marcada no sólo por la impronta de los candidatos y candidatas, sino que por el programa, el contenido y las propuestas que estos plantean a los chilenos y las chilenas. Una proporción no menor de las movilizaciones, descontento y apatía ciudadanía, son consecuencia de nuestro sistema electoral. Me parece más adecuado que esa ciudadanía exprese su voluntad de cambio en una elección para que con ese resultado y con altura de miras tenga lugar una nueva discusión sobre nuestro sistema electoral. 

¿Resulta sano o estarán dispuestos los chilenos a asumir un cambio al binominal sólo en la medida de lo posible? Creo que no. El 2014 seguirá madurando esta nueva ciudadanía, más activa esperando que los cambios que se realicen tengan una mayor dinámica, y que no sean cosméticos sino que sean profundos. Ya nos pasó el 2005, hicimos un cambio constitucional -que implicó sacar los enclaves autoritarios- y que a ojos de muchos era prácticamente una nueva Constitución. Sin embargo hoy muchos de los que apoyaron ese cambio lo consideran insuficiente, y es por eso que a menos de 10 años de esas modificaciones, hoy hablamos de hacer una nueva Constitución como lo ha marcado con convicción nuestra candidata. 

Estimados Compañeros y Compañeras, avanzamos durante este período en tener elecciones primarias como una forma de incentivar la mayor participación y en esa línea es en la que debemos seguir avanzando. Sabemos que el binominal no es la fórmula, por eso nuestro esfuerzo no es para cambiarlo, es para eliminarlo. Tengo el convencimiento que si no somos nosotros los que asumimos el protagonismo de esta modificación, la ciudadanía activa será quien una vez más le enrostrará a la política que hizo un ajuste al binominal a la medida de sus intereses, generando un mayor desencanto y distanciamiento y nuevamente nos habremos farreado la oportunidad de sintonizar con aquello que las chilenas y chilenos quieren para tener una democracia más profunda y participativa.  

Se despide atenta y fraternalmente 

Ricardo Lagos Weber

Senador de la República.

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